
La selección masculina de voleibol Sub-17 concretó una gesta histórica al clasificar, por primera vez, a un Campeonato Mundial. El equipo aseguró su boleto a Catar tras una travesía titánica, marcada no solo por el rigor deportivo, sino por la superación de severos obstáculos extradeportivos que amenazaron su participación.
La crisis nacional desatada la madrugada del 3 de enero, tras el ataque a Caracas y la denuncia del secuestro del presidente Nicolás Maduro, puso en vilo el viaje del sexteto al Campeonato Sudamericano en Comodoro Rivadavia, Argentina. El entrenador Marín Pérez reveló que la deserción fue una posibilidad real debido a la hostilidad del contexto; sin embargo, la gestión conjunta entre el Ministerio del Deporte y la Federación Venezolana de Voleibol garantizó el traslado de la delegación.
El éxito fue el resultado de una preparación exhaustiva que inició en Maracay y concluyó con una fase precompetitiva en Barquisimeto durante diciembre. Según Pérez, los encuentros de fogueo contra diversos clubes nacionales fueron determinantes para alcanzar el nivel necesario y enfrentar el certamen internacional celebrado del 14 al 18 de enero.
En la cancha, el camino no fue sencillo. Venezuela inició con tropiezos ante las potencias de Brasil (0-3) y Argentina (1-3). No obstante, el espíritu de resiliencia del grupo prevaleció. Liderados por la ofensiva de Miguel Hernández y Ángel Echarre, los juveniles derrotaron contundentemente a Perú (3-0), manteniendo viva la esperanza de obtener la plaza mundialista.
El clímax llegó en la disputa por el tercer lugar, donde Venezuela venció 3-1 a Chile. El capitán Miguel Hernández destacó que la fortaleza mental y la intensidad estratégica fueron las claves para doblegar al conjunto austral. Por su parte, Ángel Echarre, apodado la «Explosión» por su imponente salto, subrayó que el entendimiento colectivo y la confianza creciente permitieron al equipo elevar su juego ante la alta exigencia del torneo.
Con este triunfo, el equipo masculino emula la hazaña lograda por la selección femenina el año pasado. Ahora, la mirada está puesta en el Mundial de Catar, programado del 19 al 29 de agosto de 2026. El plan de trabajo del profesor Pérez contempla retomar la concentración en febrero para profundizar la preparación técnica y física de cara a la cita global.


