
Unidad nacional por encima de las banderas políticas
Durante su intervención, el máximo representante del Poder Legislativo enfatizó que el propósito de esta movilización es consolidar un frente común contra las medidas coercitivas. «Esta es una peregrinación para dejar de lado las banderas políticas, las consignas, y levantar la única bandera que nos une a todos», afirmó, haciendo un llamado a la cohesión desde los cuatro puntos cardinales del territorio.
Rechazo al odio y exaltación del mestizaje
Desde el corazón de la selva venezolana, Rodríguez envió un contundente mensaje contra la discriminación y el racismo, calificándolos como expresiones ajenas a la identidad nacional. «Nos sentimos orgullosos de llevar sangre india, de llevar sangre negra, de llevar sangre europea», expresó al resaltar que el mestizaje es la mayor riqueza del país.
Asimismo, subrayó que las expresiones de odio no solo atacan a terceros, sino que «mancillan y manchan el alma de quien se expresa de esa manera», exhortando a los venezolanos a mantener un clima de amor y reconocimiento mutuo.
Dinamismo económico y recuperación de la prosperidad
El Presidente de la AN presentó un balance optimista sobre el panorama financiero del país, señalando que los esfuerzos diplomáticos ya están rindiendo frutos. «Al haber levantado 14 sanciones ya se nota que Venezuela está sonando y que la economía se está dinamizando», explicó.
Rodríguez planteó que el cese total del bloqueo es el motor necesario para acelerar la reconstrucción de los servicios públicos y el bienestar social. En este sentido, puntualizó que la meta final de la peregrinación es garantizar los recursos para:
- Construir y dotar nuevos hospitales.
- Lograr la recuperación integral de los salarios.
- Alcanzar el futuro de prosperidad que merece el pueblo trabajador.
El camino hacia el futuro
La Gran Peregrinación de la unión nacional continuará recorriendo el país, llevando el mensaje de libertad económica y soberanía. Jorge Rodríguez concluyó asegurando que este movimiento es el inicio de una nueva etapa donde Venezuela, libre de ataduras externas, «volará alto» hacia un horizonte de estabilidad y desarrollo compartido.



