
Las estrategias para blindar el aparato financiero interno y neutralizar el impacto de los bloqueos internacionales entran en una etapa de masificación. En este sentido, durante una entrevista en Venezolana de Televisión (VTV), el analista político Walter Ortiz examinó los alcances de la segunda etapa de la Peregrinación por la Paz y sin Sanciones. Esta iniciativa, activada el pasado martes 19 de mayo de 2026, tiene como meta prioritaria entablar conversaciones directas con las fuerzas vivas del comercio para robustecer los 13 motores de la Agenda Económica Productiva.
Detección de nudos críticos y diversificación comercial
El especialista puntualizó que este despliegue institucional no solo busca consolidar la conciencia colectiva sobre los perjuicios de las medidas coercitivas. Asimismo, el plan contempla un diagnóstico técnico en las regiones para identificar problemáticas operativas y acelerar las reformas estructurales que demandan los productores.
De esta manera, el esquema de concertación con los sectores industriales y agrícolas persigue los siguientes objetivos estratégicos:
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Superación del modelo rentista: Estimular dinámicas comerciales que rompan de forma definitiva con la exclusividad y dependencia de la actividad petrolera.
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Estímulo a la exportación: Robustecer la capacidad de colocación de rubros nacionales en los mercados extranjeros para captar nuevas divisas.
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Líneas de bienestar social: Traducir el incremento de las manufacturas en mejoras tangibles para el abastecimiento y la calidad de vida de los ciudadanos.
Consenso nacional frente a la agenda de confrontación
Ortiz aseveró que la inmensa mayoría de la población rechaza los escenarios de violencia impulsados por facciones minoritarias. Por esta razón, destacó que el diálogo con las instituciones del Estado demuestra que el país avanza de forma progresiva hacia la estabilidad política.
Finalmente, el politólogo recordó que la primera fase del movimiento logró unificar criterios entre diversos actores de distintas tendencias ideológicas. En consecuencia, el cese de los bloqueos económicos se consolida como una bandera común que une las voluntades del poder popular y empresarial.




