
Por primera vez en los registros financieros, el precio del oro sobrepasó la cotización de los 5.000 dólares por onza. Este récord es el resultado de un vertiginoso ascenso del 20% en apenas una jornada, extendiendo una racha alcista que ya supera el 60% de incremento en lo que va de 2025.
Este fenómeno económico coincide con una fase de aguda tensión internacional, derivada de las fricciones diplomáticas entre Estados Unidos y la Unión Europea tras el interés de la administración de Donald Trump sobre Groenlandia. Ante la incertidumbre global, los inversores han acudido masivamente al oro como resguardo, tendencia que se ve respaldada por la compra intensiva del metal por parte de los bancos centrales.
El panorama se completa con la depreciación prevista del dólar, ante las expectativas de que la Reserva Federal implemente nuevos recortes en las tasas de interés este año. La confluencia de una política monetaria flexible en EE. UU. y el riesgo de una fractura en las alianzas transatlánticas ha configurado un escenario ideal para este repunte histórico, alterando las proyecciones de la economía mundial.


