
Tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos recientemente en el territorio nacional, la Cruz Roja Venezolana difundió una guía oficial orientada a la contención psicológica de personas que sufran crisis de pánico y ansiedad generalizada.
Mediante sus canales digitales, la organización aclaró que el estrés extremo tras una catástrofe suele detonar síntomas corporales visibles, tales como disnea, temblor extremocronal, transpiración fría y la percepción de vulnerabilidad o descontrol.
Con el propósito de mitigar estas afecciones de forma correcta, la institución de socorro divulgó una metodología estandarizada de primeros auxilios psicológicos y estabilización de conducta.
El protocolo establece que la primera línea de contención debe dirigirse hacia los sectores de alto riesgo, incluyendo a la población infantil, la tercera edad, pacientes con afecciones cardiovasculares y personas con movilidad reducida.
Entre las directrices de estabilización, se aconseja guiar al afectado para que ralentice su ritmo respiratorio, técnica que estimula el sistema parasimpático y facilita la disminución del estado de alerta y la orientación espacial.
Finalmente, la organización humanitaria destaca la importancia de mantener el soporte social continuo hasta lograr el reencuentro de la persona afectada con su núcleo familiar primario.


