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América Latina coordina una regulación de la IA adaptada a un marco jurídico propio

Especialistas señalan que el desafío de América Latina radica en diseñar marcos normativos originales que, en lugar de replicar modelos extranjeros, atiendan a las particularidades y necesidades sociales de su propio contexto

La discusión sobre la normativa de la inteligencia artificial (IA) en la región se ha intensificado. Expertos coinciden en que el principal reto consiste en desarrollar leyes que respondan a las realidades sociales y productivas locales, evitando la simple imitación de esquemas extranjeros para atender con precisión las necesidades del entorno latinoamericano.

Actualmente, diversos países de la zona tramitan proyectos legislativos en sus respectivos congresos. No obstante, gran parte de estas iniciativas se mantienen cautelosas, observando la evolución de los estándares implementados por potencias globales como la Unión Europea y Estados Unidos antes de definir una hoja de ruta definitiva.

En foros internacionales, las autoridades venezolanas han subrayado la urgencia de establecer marcos legales que aseguren la soberanía tecnológica. El objetivo es salvaguardar los derechos de la población en sectores críticos como la salud, la educación y las finanzas, áreas donde el impacto de la IA es cada vez más profundo.

El «Efecto Bruselas» y la singularidad regional

Aunque el Reglamento de IA del Parlamento Europeo (2024) es el referente global dominante, América Latina presenta desafíos únicos. Ejemplo de ello es el liderazgo en el debate sobre neuroderechos y neurotecnologías, temas que ya forman parte de la agenda legislativa en países como Chile y que demandan un enfoque diferenciado al de otras latitudes.

Impacto económico y equidad social

Datos del Foro Económico Mundial sugieren que la IA podría elevar la productividad regional hasta en un 2,3% anual, aportando un valor económico de hasta 1,7 billones de dólares. Ante esta oportunidad, la regulación se vuelve un asunto estratégico para garantizar una distribución equitativa de la riqueza y mitigar los riesgos de la automatización y el monopolio tecnológico.

Hacia una integración normativa

Los especialistas advierten que se debe evitar la fragmentación legal. La meta es consolidar marcos comunes que protejan la privacidad de los datos y aseguren la transparencia de los algoritmos, fomentando la innovación sin imponer trabas al progreso técnico.

Este debate es fundamental al interconectar ciencia, tecnología y bienestar social. Más allá de replicar normativas ajenas, América Latina busca construir una estructura que refleje sus propias exigencias, promoviendo un espacio de justicia algorítmica y soberanía en el contexto de la innovación global.

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