Los Premios Óscar se convierten en escenario de protesta global bajo la consigna “No a la guerra”
El clima festivo de los premios no eclipsó el malestar global por las guerras ilegítimas y la situación en Palestina. Durante la jornada, diversas voces calificaron el contexto contemporáneo como un tiempo sombrío, denunciando activamente las mentiras que sostienen los conflictos actuales

Durante su llegada a la 98.ª edición de los Premios Óscar, Javier Bardem instó a utilizar la visibilidad de la gala como una plataforma para abordar problemáticas globales urgentes. El actor español enfatizó que, más allá de la celebración cinematográfica, es imperativo usar este «altavoz» para denunciar conflictos bélicos ilegales y la crisis humanitaria en Gaza, sumándose a otras voces que condenaron la violencia en la región.
Al llegar a la ceremonia en Los Ángeles, Javier Bardem vinculó simbólicamente su rechazo a la guerra de Irak con el conflicto actual en Oriente Medio. El actor utilizó su rol como presentador de la noche para tildar de ilegal la situación bélica en la región, denunciando que las justificaciones del enfrentamiento se basan en mentiras.
Al tildar la situación actual de «guerra ilegal», Javier Bardem vinculó la retórica bélica contra Irán con los engaños utilizados en el pasado para intervenir en Irak. El actor cerró su pronunciamiento con un firme llamado a la libertad de Palestina y el cese de las hostilidades contra la población civil en Gaza.
Solidaridad simbólica en la alfombra roja
El cineasta español Oliver Laxe, cuyo largometraje Sirat competía en las categorías de mejor película internacional y mejor sonido, lució en la alfombra roja el distintivo de la sandía como muestra de apoyo al pueblo palestino. Durante su encuentro con los medios, Laxe instó a la audiencia a mantener presente el sufrimiento de las víctimas y a asumir la responsabilidad colectiva frente a la crisis humanitaria en la región.
Kaouther Ben Hania, directora del aclamado filme La voz de Hind, sumó su voz a las protestas de la noche al denunciar la exclusión de los palestinos. La realizadora tunecina, premiada previamente en Venecia, compartió categoría con producciones internacionales de alto nivel como Sentimental Value e It Was Just an Accident.
La directora de La voz de Hind criticó la prohibición de viaje impuesta por el ejecutivo estadounidense, la cual privó a su protagonista palestino de asistir a la premiación. Para la realizadora, este veto migratorio representa una práctica discriminatoria que afecta directamente el intercambio cultural y profesional en la industria del cine.
Cine con propósito: El mensaje generacional de Anderson
Pese a su ausencia en la gala, la leyenda de Hollywood Sean Penn se alzó con el Óscar a mejor actor de reparto por su interpretación de un oficial de migración en One Battle After Another. El cineasta Paul Thomas Anderson, quien también obtuvo el premio a mejor guion adaptado, recibió ambos galardones y aprovechó su discurso para ofrecer una sentida disculpa a las futuras generaciones por la crisis global y el complejo legado que el mundo actual les hereda.
La gala destacó por el triunfo de dos grandes producciones: One Battle After Another, que sumó a su lista el reconocimiento al mejor elenco, y Frankenstein. Esta última, dirigida por Guillermo del Toro, se impuso en la excelencia estética al triunfar en las categorías de diseño de producción, maquillaje y vestuario.
Consagrándose como la gran triunfadora de la velada con seis estatuillas, la cinta de Paul Thomas Anderson utiliza la sátira para exponer la violencia inherente a las políticas migratorias. El cineasta regresó al escenario en repetidas ocasiones para recoger los máximos galardones de la noche: Mejor Película y Mejor Director.
En una de las categorías más disputadas, el filme de Joachim Trier, Sentimental Value, logró imponerse ante sus competidoras internacionales. La jornada también consolidó el éxito de Sinners, obra que llegó a la ceremonia batiendo récords de candidaturas y que finalmente triunfó en las categorías de guion y música original; en la terna de actuación, Amy Madigan se llevó la estatuilla por su papel en la película Weapons.
El anfitrión Conan O’Brien dio inicio a la gala con una reflexión sobre la coyuntura global. Durante su monólogo de apertura, subrayó el carácter internacional del evento, pero hizo una pausa para señalar con gravedad que la audiencia mundial es plenamente consciente del contexto «caótico y sombrío» que define la actualidad.
O’Brien destacó la diversidad de la gala, que reunió a 31 naciones y múltiples identidades culturales. El presentador subrayó que, más allá del cine, la noche celebraba valores como la colaboración y la resiliencia, reivindicando el optimismo como una virtud esencial y escasa en los tiempos actuales.
La presencia hispana y la identidad latina marcaron momentos clave de la ceremonia. O’Brien se dirigió en español a la audiencia de España, Argentina y Los Ángeles, mientras que la influencia cultural se extendió a los intermedios, donde los asistentes disfrutaron y bailaron al ritmo de Bad Bunny.



