Construcción de un patíbulo en Israel genera indignación y alarma en la comunidad internacional

El anuncio del ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, sobre el inicio de la construcción de una «instalación de ahorcamiento» ha desatado una profunda indignación y preocupación internacional. A través de un video en redes sociales, el funcionario extremista exhibió con orgullo las primeras estructuras de madera y hierro destinadas a la pena capital de prisioneros, una medida calificada por defensores de derechos humanos como aberrante e inhumana.
La edificación surge tras la aprobación en el Parlamento de una controversial ley que impone la pena de muerte por defecto a palestinos de la Cisjordania ocupada juzgados en tribunales militares. Dicho marco normativo establece un trato discriminatorio, dado que no aplica para los ciudadanos ni colonos israelíes, quienes continúan bajo el sistema de justicia civil. Según el texto legal, las ejecuciones mediante ahorcamiento deberán ejecutarse en un lapso estricto de 90 días tras la sentencia.
Incitación al odio y crímenes bajo custodia
En su alocución, Ben Gvir presumió el endurecimiento de los tratos crueles contra los reclusos y anunció la creación de cabinas para que familiares presencien los ahorcamientos. Estas declaraciones se suman a sus recientes y alarmantes llamados a intensificar los asesinatos diarios de palestinos, lo que evidencia una escalada en la retórica de odio institucional.
El anuncio del patíbulo ocurre en un contexto crítico denunciado por ONG como Médicos por los Derechos Humanos Israel, que registran más de un centenar de muertes de detenidos palestinos bajo custodia oficial en el último año. Las organizaciones advierten que estos decesos son el resultado directo de torturas sistemáticas, negligencia médica y privación severa de alimentos, configurando un cuadro de desprecio absoluto por la dignidad y la vida humana.



