Proponen regularizar casas de cambio en Táchira para estabilizar el mercado cambiario fronterizo
El economista Carlos Elías Campos propuso formalizar y regularizar las casas de cambio en el estado Táchira bajo la tutela del BCV, aprovechando el desarrollo de la nueva Zona Económica Especial

El economista y presidente de la empresa Sirca, Carlos Elías Campos, planteó la necesidad urgente de autorizar y normar el funcionamiento de casas de cambio en el estado Táchira. El especialista argumentó que la medida busca formalizar el flujo financiero fronterizo y estabilizar las distorsiones económicas que se generan en la calle entre el bolívar y monedas extranjeras como el peso colombiano y el dólar.
Campos aclaró que el sector productivo no solicita una intervención restrictiva. «Es importante que se creen las casas de cambio y que sean regularizadas, pero no controladas», precisó, detallando que la propuesta apunta a la coexistencia de la banca pública y privada junto a institutos cambiarios particulares bajo un marco regulatorio de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) y el Banco Central de Venezuela (BCV), garantizando fluidez en el intercambio comercial colombo-venezolano.
Asimetría fronteriza
El presidente de Sirca advirtió que actualmente existe una fuerte asimetría en el eje limítrofe, dado que las casas de cambio operan formalmente del lado colombiano pero no del venezolano. «Eso genera que no exista control sobre las tasas regionales que se usan en la calle aquí en San Cristóbal», denunció, eximiendo de culpa directa a los operadores informales de arbitraje, cuya actividad busca formalizarse y canalizarse legalmente para evitar abusos corporativos.
Al ser consultado sobre la factibilidad y distribución geográfica de estos centros de conversión, Campos esbozó una estrategia por etapas. Explicó que el paso inicial y más sencillo es apalancarse en la plataforma bancaria vigente, puesto que las instituciones financieras ya cuentan con mesas de cambio operativas a las que la población puede acudir para acceder a las divisas de manera legal. Como segunda fase, recomendó dar mayor apertura y flexibilización a firmas que ya poseen permisologías adelantadas en el país, como el Grupo Zoom.
Realidad multimoneda
Para el economista, las reformas jurídicas deben responder a la cotidianidad del estado, donde las transacciones en monedas extranjeras ya son una norma consolidada. «Las divisas están en la calle; más del 80% de las transacciones en el estado Táchira se hacen en divisas. Es un tema más de permitir esa libre convertibilidad, sobre todo en la Zona Económica Especial que se espera se cree en la entidad», apuntó.
Respecto a intentos fallidos de instaurar casas de cambio en años anteriores, Campos diferenció tajantemente el escenario actual. Señaló que en el pasado existía un control de cambio sumamente rígido y sin disponibilidad de efectivo internacional. «Hoy día ya se ve el flujo en la calle. Fue un proceso orgánico donde la gente decidió utilizar el dólar y el peso colombiano como moneda de menudeo y respaldo. Ya el Gobierno lo reconoce y lo sabe; ahora falta darle la forma jurídica para que haya un orden y la población transite libre y tranquila en su economía diaria», sumó.
Casas y operadores locales
El experto enfatizó que en el diseño de la política cambiaria fronteriza confluyen tanto las casas de cambio como los operadores cambiarios regulados por el BCV. Explicó que las primeras manejan un volumen macro y alta permisología —pudiendo emitir instrumentos como cheques de viajero y transacciones corporativas—, mientras que los operadores minoristas asumen el menudeo del pequeño comerciante, una figura común en naciones en desarrollo.
Como ruta final, Campos sugirió que la creación de la Zona Económica Especial Binacional representa el escenario idóneo para implementar mesas de cambio específicas adaptadas a la región andina, las cuales funcionen con una cesta multimoneda (pesos, dólares y bolívares). Para consolidar esta fluidez de mercado, concluyó que es fundamental aplicar reformas puntuales a la Ley de Control Cambiario que aún sigue vigente, a fin de adecuar las competencias institucionales del BCV al comportamiento orgánico y real que ha asumido la población tachirense en sus intercambios locales.

