50 muertos por atentado en mezquita de la capital siria
El presidente de la Federación de Ulemas del Levante, Mohammed Saed Ramadan al-Bouti, murió ayer, después que un atacante suicida detonó un cinturón con explosivos en la mezquita al-Iman, en el barrio de Mazraa, en esta capital.
SANA, televisión estatal siria, informó que hay más de 50 personas fallecidas y 85 personas heridas.
El presidente de la Federación de Ulemas del Levante, Mohammed Saed Ramadan al-Bouti, murió ayer, después que un atacante suicida detonó un cinturón con explosivos en la mezquita al-Iman, en el barrio de Mazraa, en esta capital.
SANA, televisión estatal siria, informó que hay más de 50 personas fallecidas y 85 personas heridas.
Al Bouti, de unos 90 años, era un partidario acérrimo del líder sirio Bashar al Assad y también el imán de la histórica mezquita de Ummayyad, situada en Damasco.
Una fuente del Ministerio de Información Sirio confirmó que Al-Bouti fue trasladado gravemente herido a un hospital de esta capital donde los médicos trataron por todos los medios de salvarlo, pero fue imposible, explicó.
El líder religioso efectuaba su tradicional sermón de los jueves, cuando un suicida penetró en el recinto y detonó las cargas, detalló.
El analista internacional Juan Luis González Pérez, explicó que el clérigo era partidario del Gobierno e incluso “había animado al pueblo a mantenerse unido frente a la agresión extranjera apoyada por los elementos religiosos más radicales”. En su opinión, los rebeldes recurren al uso del terror para demostrar que el conflicto sirio sigue vivo.
Al-Bouti era reconocido por sus posiciones de defensa de la soberanía siria y de fuertes denuncias a la violencia de las bandas armadas y los gobiernos de Occidente y Medio Oriente que las financian en su afán de derrocar al gobierno del presidente Bashar al-Assad.
La mezquita al-Iman se encuentra cerca de la sede de la embajada de Rusia, de la sede del dirigente Partido Baath Árabe Socialista y de la calle al-Thawra, escenario hace exactamente un mes de un atentado con coches bombas que mató a 53 personas y dejó heridas a unas 160.
Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, el conflicto se ha cobrado 70.000 víctimas, mientras que el número de sirios que se han visto obligados a huir del país ha alcanzado un millón de personas. Amnistía Internacional, por su parte, ha documentado una drástica escalada de violencia en el país por parte de la oposición armada, incluyendo toma de rehenes, tortura y ejecuciones masivas.

