300 trajes de Diablos Danzantes a doce manos
Es de noche y el aroma a cacao se ha disipado un poco en el pueblo de Chuao (estado Aragua), pues es durante el día que las patieras1 trabajan en el proceso de fermentación, el responsable de desprender tan penetrante fragancia.
Es de noche y el aroma a cacao se ha disipado un poco en el pueblo de Chuao (estado Aragua), pues es durante el día que las patieras1 trabajan en el proceso de fermentación, el responsable de desprender tan penetrante fragancia.
A unas calles de la Plaza de Secado, donde todavía se siente el perfume del grano —porque en el poblado todo queda cerquita—, las hermanas María, Simona y Leila Ladera cosen los trajes para una manifestación que se conserva desde la colonia: los Diablos Danzantes de Corpus Christi.
Faltando pocas semanas para la fecha en la cual se rinde honor al Santísimo Sacramento2, que este año caerá 19 de junio, las modistas confeccionan con rapidez en su taller lo que vestirán más de 60 coquetos diablos.
En una lucha contra el tiempo, y más aún si los esporádicos y repentinos apagones deciden hacerle una visita al pueblo, todas se postran frente a sus máquinas de coser. Muy poco se levantan.
“Lo más difícil son los detalles, los accesorios como el ‘vuelito’ (las hombreras) por ejemplo. Si el traje es sencillo hago hasta tres en un día, ya que cuando la tela es toda unicolor o estampada tardo una o dos horas.
En cambio, cuando las telas son difíciles de trabajar, porque tienen encajes, lentejuelas o son de un material complicado de esos que fracturan más de una aguja, puedo tardarme todo el día”; asegura María Ladera, llamada con humor la “Costurera Mayor”, denominación que hace alusión a la jerarquía de los Diablos gracias a los 28 años que lleva cosiendo.
Centenares de atavíos a 12 manos
En la cofradía de los Diablos Danzantes de Chuao bailan, al menos, 150 sujetos, número que varía anualmente según la disposición de cada diablo para participar. Cambiando la costumbre de antaño, en la que se danzaba con el mismo traje, quizás por décadas; estos diablos modernos suelen usar en promedio dos trajes cada año, uno para el miércoles —la víspera— y otro para el jueves —día del Corpus—. Los cálculos indican que deben elaborarse casi 300 trajes en cada temporada.
Las tres hermanas no son las únicas que lo hacen; como ellas, otras 3 costureras del pueblo se ponen anualmente a la orden para cumplir las demandas hasta de los más exigentes. De esta forma, doce manos mágicas visten en pocas semanas una de las cofradías de la festividad que desde diciembre de 2012 ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, las Ladera no toman medidas, ni hacen patrones. “Montamos la pieza y listo, ellos traen sus trajes viejos y nosotros sacamos de allí el corte. Cuando se trata de diablos nuevos, se prueban el traje de otros Diablos que le queden y lo construimos con el mismo procedimiento”, asegura Leila es la forma idónea para coserlos rápidamente.
Atuendos envueltos en misterio
Sin duda, entre la costurera y el diablo se genera un potente vínculo. El interesado viaja hasta Maracay, 20 minutos en lancha hasta Choroní y luego 40 minutos más en carretera hasta la capital aragüeña; para volver con metros de tela y sus accesorios en una bolsa, que nadie más ha ganado el privilegio de ver, sólo ella. ‘No me le enseñes el traje a nadie’ demanda la mayoría.
“Algunos diablos vienen, se dan una vuelta en el taller, echan un vistazo a las telas antes de ir a comprarlas para evitar que se repitan. Vienen de último”, dice Simona, lo que precisamente ocasiona que muchos de los ropajes se atrasen hasta los días cercanos al Corpus. Tal como lo hace Jonathan Liendo, uno de los diablos y miembro de la directiva de la cofradía, quien asegura que esta medida “ocultará su identidad durante el ritual”.
En el fondo y a pesar de las exigencias, “el hombre es poco detallista. Uno le hace un traje y todos se lo visten”, comenta Simona; al tiempo que María agrega que “a ellos les gusta todo lo que uno le coloca al traje. Mejor que den indicaciones exactas a que otorguen total libertad creativa, uno tarda menos”.
Para terminar los trajes las Ladera cosen día y noche, incluso durante 22 días seguidos cuando hace falta. De hecho, hace cinco años una de ellas, María, selló para siempre su compromiso con los diablos. Un martes previo al corpus uno de sus hermanos falleció y, para culminar la indumentaria de varios participantes en la festividad, María debió faltar al velorio. Sólo el Santísimo podrá juzgar tal acto de amor y entrega hacia una de las tradiciones más celebradas de la religión cristiana.
El saber de la costura, al igual que los conocimientos y secretos sobre la tradición del corpus, han sido trasmitidos de abuelas a madres, de madres a hijas, de hijas a nietas, aprendiendo, imitando, ayudando, trabajando. Leila, por ejemplo, indujo a María y ésta a Simona. “Mi hermana sola cosía los trajes de Diablos y yo empecé colocando gomas, botones, quitando los hilos y ahora soy la que corto”; recuerda María, agradecida con su hermana mayor por el traspaso informativo y la convicción de servicio.
De esta forma, el noveno jueves después del jueves Santo, cada sastra reconocerá con euforia sus diseños en el universo danzario del Bien enfrentado al Mal, en plena plaza principal de Chuao; lugar donde la brisa mezcla para los visitantes la arena proveniente de la bahía y el aroma del mejor cacao del mundo que el día del Corpus seguirá flotando en el aire, como un manto protector sobre las tres legiones de diablos que se humillan ante la Custodia3 del Santísimo.
@MinturVenezuela
GLOSARIO DE TÉRMINOS
- Patieras: Mujeres cacaoteras, encargadas del secado del cacao en el patio y otros procesos, como la fermentación y posterior selección del grano.
- Santísimo Sacramento del Altar: Son siete los sacramentos de la religión católica: bautismo, confirmación, confesión, comunión (eucaristía), unción de los enfermos o extremaunción, matrimonio y ordenación sacerdotal. El Santísimo Sacramento se refiere a la hostia sometida al proceso de consagración, en el cual la comunión, acto de consumir la hostia, representa el cuerpo y la sangre de Jesucristo bajo el pan y el vino. Interpretado como la presencia real de Cristo.
- La Custodia: Vasos o recipientes destinados a la exposición del Santísimo Sacramento para llevarlo en procesión, donde son depositadas la hostia y el vino, es decir, el cuerpo y la sangre de Cristo.

