Armas químicas o nucleares iguales de dañinas
El mundo se ha visto y se ve amenazado en ocasiones por inventos malévolos, de mentes enfermas, que han dejado destrucción y desolación al ser desarrollados.
La política guerrerista desde la Primera Guerra Mundial hasta nuestros días ha dejado en el camino a millones de seres que en su más profundo pensamiento desearon un mundo mejor que el que vivieron.
El mundo se ha visto y se ve amenazado en ocasiones por inventos malévolos, de mentes enfermas, que han dejado destrucción y desolación al ser desarrollados.
La política guerrerista desde la Primera Guerra Mundial hasta nuestros días ha dejado en el camino a millones de seres que en su más profundo pensamiento desearon un mundo mejor que el que vivieron.
Hoy, en un resurgir del humanismo en América que se extiende al resto del planeta, como un rocío de verdades que estaban ocultas, lo que se desea es la paz, la dignidad, la libertad, la sociabilidad.
Los últimos acontecimientos desarrollados en la República Árabe Siria demostraron cómo los perros de la guerra hacen lo imposible por destruir un gobierno democrático, para succionar como las aves de rapiña hasta las entrañas.
Por supuesto que el mundo no está de acuerdo con ningún arsenal químico, el cual se viene usando desde principios del siglo XX con agentes nocivos como el gas sarín, mostaza, fosgeno, que acaban con la vida en forma inmediata, pero tampoco con ningún arsenal nuclear.
La humanidad en general debe protestar y denunciar enérgicamente el arsenal bélico que pone en riesgo la supervivencia del planeta.
Estados Unidos, la Federación Rusa, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Francesa, la República Popular China, la República de la India, la República Islámica del Pakistán, la República de Corea del Norte y el Estado de Israel, son los países armados con material bélico nuclear.
Los cinco primeros países son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU que firmaron el Tratado de no Proliferación Nuclear; el resto no ha firmado el mismo.
En verdad, ese tratado debería llamarse “Tratado de no Obtención Nuclear”. Ya basta de medir la fuerza a bombazos, porque de ocurrir.
/N.A

