Argentina creó laboratorio que simula condiciones ambientales del espacio
El Centro de Ensayos de Alta Tecnología S.A. (Ceatsa) de Argentina permitirá probar complejos equipos como satélites, radares y desarrollos de la industria automotriz, gracias a la creación de un enorme laboratorio que simula las condiciones por las que tendrán que atravesar los satélites que se construyen en el país.
El Centro de Ensayos de Alta Tecnología S.A. (Ceatsa) de Argentina permitirá probar complejos equipos como satélites, radares y desarrollos de la industria automotriz, gracias a la creación de un enorme laboratorio que simula las condiciones por las que tendrán que atravesar los satélites que se construyen en el país.
El Ceatsa será inaugurado próximamente de forma oficial, aunque funciona desde diciembre pasado en Bariloche, provincia de Río Negro (sur), Fue creado a partir del programa satelital geoestacionario para telecomunicaciones Arsat, con capacidad para recrear las condiciones que atraviesa un satélite durante el lanzamiento, y en el espacio exterior.
El gerente general del ente, Marcelo Famá, explicó que excepto por el centro de ensayos de Brasil, todas las demás instalaciones de este tipo están ubicadas en el hemisferio norte y demandan costos altísimos de traslado durante meses del satélite y el personal de prueba.
Por ello, indicó que “el Estado argentino invirtió sabiamente en gestar este centro”, ya que un ensayo mandado a hacer a Europa implica "cinco meses y, considerando que no haya ninguna falla que corregir, puede representar millones de dólares".
Asimismo, precisó que los materiales de un satélite están sometidos a un extremo gradiente térmico por la variación de frío y calor derivada de si el sol ilumina o no la estructura, por lo cual se lo prueba en un rango de 190 grados bajo cero hasta 150 grados centígrados en una gigantesca cámara de termovacío, sin gravedad, durante 45 días en los que el gasto en nitrógeno líquido es de un millón de dólares.
Agregó que también se debe medir la compatibilidad electromagnética de los distintos equipos electrónicos montados en el aparato, y deben ser reproducidas las tensiones mecánicas a las que estan sometidos los diversos componentes del satélite.
Fama detalló que El “Shaker” es quizá la prueba más extrema, ya que consiste en un enorme vibrador de 50 toneladas, el más grande del mercado, que es una bobina como un gran parlante, para probar aparatos de hasta 5 toneladas de peso.
Actualmente, la empresa realiza ensayos mecánicos en la antena radar del refaccionado rompehielos Almirante Irízar.
"Ceatsa es estratégica y referente regional para todo tipo de industria, la de telecomunicaciones o la automotriz, que nos dio un auto para ensayos y, si probamos que trabajamos con el mismo rigor que la casa matriz, nos deriva toda la producción nacional para probar acá" y no tener que sacarla al exterior, puntualizó.

