Arde el rancho en la MUD
Tal como vaticináramos antes de las elecciones del 14-A, el panorama postelectoral luce sombrío para la MUD.
Tal como vaticináramos antes de las elecciones del 14-A, el panorama postelectoral luce sombrío para la MUD.
En primer lugar las divisiones comienzan a hacer mella en el seno de la alianza antichavista. En el municipio Maracaibo del estado Zulia, Juan Pablo Guanipa, apoyado por Primero Justicia, se levanta contra la acordada candidatura de Eveling Trejo de Rosales. Tal acción no es solo la ruptura de un acuerdo sino una clara traición a quien, siendo la esposa de la máxima figura del partido Un Nuevo Tiempo, debería representar una posición libre de disputa. Después de todo, para el antichavismo Manuel Rosales llegó a ser el contrincante del Comandante Chávez en unas elecciones presidenciales, y fue de la mano de este que Eveling obtuvo la alcaldía. Cierto que como alcaldesa ha sido extremadamente ineficiente, pero si al caso vamos Ocariz en el municipio Sucre ha sido un desastre -habría que ver cuál de los dos municipios tiene más basura regada por las calles- y aun así, nadie de otro partido pretende disputarle el cargo.
El municipio Libertador es otro epicentro de disputas para la MUD. En principio hay que decir que sea quien sea el candidato, todo apunta a que el ganador sería Jorge Rodríguez. Si bien en Caracas hace falta mucho por resolver, lo cierto es que hoy Jorge Rodríguez como Alcalde, de la mano de Jacqueline Faria en el Gobierno del Distrito Capital, tienen gestión para mostrar a los caraqueños: plazas y teatros recuperados, cientos de nuevos parques infantiles y juveniles, residencias estudiantiles y miles de viviendas entregadas en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela, son solo algunos de los puntos que pesarán en el ala de aquel que intente alzar vuelo por parte de la MUD hacia la Alcaldía de Caracas.
Lo cierto es que a la candidatura de Ismael García en Caracas se le opone dentro de la MUD la voz discordante de Antonio Ecarri, quien siendo actualmente concejal en el municipio Chacao fue también precandidato por la MUD a la Alcaldía de Caracas. Al comienzo Ecarri asumió su derrota en el marco de un ambiente cordial, pero últimamente ataca de manera contundente la candidatura de Ismael García afirmando que se trata de una derrota segura.
Por si todo lo anterior fuese poco, en las calles del municipio Libertador se observan extraños afiches de Leocenis García, que parecieran anunciar su intención de competir por la alcaldía, lo cual representaría una tercera candidatura antichavista en Caracas.
En el Hatillo la cosa no está menos complicada tras el lamentable fallecimiento del candidato electo en las primeras de la MUD, quien pertenecía a Primero Justicia. Ahora Primero Justicia tiene un nuevo candidato, pero ante este surgen las aspiraciones de Eduardo Battistini y David Smolansky, ambos de Voluntad Popular, más la candidatura de Diana D ‘Agostino, esposa de Henry Ramos Allup, y por su puesto, la eterna precandidata en el Hatillo: Delsa Solorzano, esta última, acostumbrada a ser nombrada a dedo desde arriba para todo, ha mostrado severos problemas a la hora de intentar ganarse a la gente, no obstante contará con el apoyo del partido UNT que peleará para no quedarse sin nada.
En Baruta la disyuntiva de la MUD surge ante la sentencia del TSJ que inhabilita a David Uzcátegui, candidato electo en las primeras de la MUD para aspirar a la alcaldía. La MUD deberá decidir entre apoyar de todas a un candidato inhabilitado o escoger ya sea mediante consenso o elección a nuevo candidato. En la lista de aspirantes a la candidatura de Uzcátegui se encuentran el actual alcalde OPINIÓN RONALD MUÑOZ
Gerardo Blyde y el dirigente de Voluntad Popular, Carlos
Vecchio, el mismo que hace años fuese precandidato para la alcaldía de Chacao y al que posteriormente la MUD le impidiera lanzarse como diputado por el municipio Sucre.
Además de las divisiones, la MUD tendrá que lidiar contra su propia campaña sistemática desarrollada durante años en contra del CNE, que ha convencido a su militancia de que el CNE está su contra, y que de hecho, es capaz, según ellos dicen, de robar unas elecciones presidenciales.
Capriles Radonski y la MUD quedan en la incómoda posición en la que si llaman a votar estarán diciendo que las elecciones en Venezuela se pueden ganar con votos, lo cual contradice su propio discurso de que el CNE hace trampa: nadie que sepa que lo van a robar seguro llama a votar, solo asiste a unas elecciones el que piensa que puede ganar.
A la división, las deserciones y su propia campaña contra el CNE, se suma un hecho poco estudiado por los grandes “expertos” y “analistas” de la MUD: la pérdida de Globovisión como arma de guerra contra el Gobierno… y el pueblo.
Creado como apuesta comunicacional de la elite económica venezolana en momentos en los que se vislumbraban grandes cambios políticos en Venezuela, Globovisión fue siempre el gran arma de guerra contra el Gobierno revolucionario del Comandante Chávez.
La caracterización de Globovisión como “arma de guerra” no es una exageración ni tampoco una especie de sarcasmo, por el contrario es una definición muy real enmarcada en el concepto de Guerra de IV Generación, el cual implica el uso de medios de comunicación, sobre todo la televisión, como instrumento de dominación a una sociedad por parte de una potencia extranjera.
Durante más de una década, la derecha venezolana contó con su propio “canal oficial” que se encadenó cuantas veces fue necesario en su intento por derrocar al Gobierno.
Globovisión era solo la punta de un iceberg que incluía detrás de sí a toda la red trasnacional de radio, televisión y prensa impresa y digital controlada por el gran capital trasnacional: bastaba ver una “noticia” falsa o manipulada en Globovisión para verla inmediatamente rebotada por cientos de medios de comunicación a nivel mundial.
Fue bajo toda esta estructura mediática que pudieron, después de 14 años, desarrollar un “liderazgo”, el de Capriles Radonski, un líder prefabricado a punta de poder económico y apoyo mediático internacional. Decía el autor de estas líneas en un artículo anterior que Capriles sin Globovisión no es nadie como “dirigente”… y los hechos han confirmado mi afirmación: la diferencia en el impacto nacional de los llamados de Capriles al desconocimiento del Gobierno es evidentemente muy inferior ahora que no cuenta con Globovisión.
Sin Globovisión impulsando las campañas de la derecha venezolana, luce cuesta arriba una remontada de la MUD en las elecciones municipales.
La verdad es que, en lo relativo a las elecciones municipales, los candidatos del proceso revolucionario lucen con amplia ventaja apoyados en un Gobierno de Calle que bajo el liderazgo del presidente Nicolás Maduro recorre todo el país, aprobando recursos para obras en todos los municipios.
Y en lo relativo al panorama político nacional, ya la MUD y Capriles carecen de importancia por sí mismos, llamaron al desconocimiento de la institucionalidad y fallaron. Todo lo que pueda suceder o no depende es del Gobierno, no de la MUD: si el Gobierno logra resolver el tema económico a mediano plazo, Nicolás Maduro ganará un posible referéndum convocado por la derecha dentro de dos años y medio. Si en caso contrario el Gobierno llegara a fallar, el próximo presidente podría ser uno de la MUD, llámese Capriles o como quiera que sea, después de todo si ganan será más por errores del Gobierno que por méritos propios, pero todo eso es hipótesis a futuro, porque ahora lo viene es otra paliza segura para la MUD.

