Anticonquista vs epistemologías de las ausencias
º Breve comentario sobre las contraepistemologías de la participación y la inclusión protagónica en la praxis política y social de Hugo Chávez y el arte de César Rengifo.
º Breve comentario sobre las contraepistemologías de la participación y la inclusión protagónica en la praxis política y social de Hugo Chávez y el arte de César Rengifo.
Lo que Rengifo llamó anticonquista, lo llamamos con Chávez y los pueblos originarios la resistencia indígena. En ambos hay un esfuerzo, histórico, social y político, como utópico, de acercamiento a esa participación y protagonismo de los pueblos, con lo cual no pretendo decir que ambos eran lo que hoy llamaríamos con propiedad interculturales. Pero sí hay un ecumenismo de los pueblos frente a las élites dominantes y excluyentes, sin ignorar las sociedades de castas y clases y los conflictos inherentes. Tomo lo de la epistemología de las ausencias de Boaventura Sousa Santos, pluralizada, para retomarla con espíritu intercultural en el discurso de EE Mosonyi.
“Nuestra unidad y diversidad cultural pasa también por la sociodiversidad, lo histórico y sincrónico, lo polidialéctico, como vías para superar el historicismo, el relativismo cultural y el carencialismo economicista. Así podremos arribar a los enfoques interculturales.” Esteban Emilio Mosonyi
La epistemología, desde su origen griego, representó reducción, expulsión, exclusión de praxis y conocimiento del pueblo/pueblo. Lo opuesto al común. El medioevo convirtió a Dios en la episteme teocéntrica que expropiaba y despojaba a los pueblos de su propio ser histórico y cultural, de su propio arte, filosofía, ciencia, cultura y religión no proselitista, de convivencia con la naturaleza, más en los pueblos colonizados por Occidente. Francisco de Asís y el paleontólogo católico Teilhard de Chardin fueron vistos por el Vaticano con malos ojos, sospechosos de panteísmo por su amor a la naturaleza y el personalismo cosmocéntrico del segundo. El renacimiento, la ilustración, la ideología tecnocrática y la globalización del capital llevaron a su máxima expresión el secuestro y colonización del conocimiento, reduciendo la ciencia y tecnología dominante de la era digital como la única vía que fundamenta y legitima toda acción social y política, tanto particular como de Estado.
De su República tan perfecta, Platón expulsó a los artistas y a los poetas, mientras que ahora el neoliberalismo los reduce a la farándula, al “mercado único mundial”, los antecedentes del discurso único de la ilustración pueden ser vistos como fundamentación del “discurso único de la ciencia y la tecnología”, llevado al pináculo del supuesto “fin de la historia” en la “era digital” de la idiotización colectiva bajo la despersonalización globalizadora.
I:_El arte de César, su praxis política y la praxis política y social de Chávez, parten de una contramatriz epistémica muy emparentadas, iluminadas por la participación protagónica de los pueblos (que a nosotros no nos gusta llamar “masas”, “ovejas”, “recursos humanos”). Ambas praxis restituyen la presencia viva de sujetos (actores y actrices) invisibilizados en medio milenio de dominación colonial grecorromana y judeo-cristiana. En ambas praxis van a jugar un papel participativo y protagónico atravesando –consciente o inconscientemente– nuestra diversidad cultural y lo multisocietario. Sujetos ausentados e invisibilizados con generalidades como “masas obreras“, “campesinos”, “mestizos” o “pardos”, “el hombre”; “la civilización” vs “la barbarie”, “la ciudad”, “la modernidad”, “el progreso”; “la humanidad” vs “la comunidad y la nación”, patria vs etnia/nación/pueblos indígenas vs “patria”, “independencia”.. igualdad jurídica vs la igualdad social, económica, política y cultural. Libertad, como igual a la propiedad privada de unos pocos, propiedad privada contra propiedad familiar y comunal. El arte de Rengifo y la praxis política de ambos hacen que emerjan como sujetos los pueblos originarios, afrodescendientes, mujeres, blancos de orilla, niños, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad, el soldado desconocido y tantas otras figuras de la exclusión social y humana.
II: Contra la abolición de la geografía y de la historia en Rengifo, lo ancestral se hace contemporáneo y lo contemporáneo nos muestra sus raíces ancestrales. En Chávez, más allá de “Las Tres Raíces”, está el Árbol de la Vida, que nos conecta con pueblos y culturas originarias, sus indosocialismos y las filosofías del Buen Vivir, construyendo con ellos y con los afroamericanos el estatuto ontológico del presente histórico.
III.-En la episteme que fundamenta la acción política y social de ambos, no hay ese antagonismo entre lo endógeno y lo exógeno, sino la búsqueda de una reconciliación.(1) No hay una explicación exogenética de la nacionalidad, vale decir, con un origen y desarrollo siempre externo. No parten de una “cultura general” que niega la historia y las culturas particulares o nativas, los lugares donde han nacido, Sabaneta de Barinas o Caracas. Lo universal se construye desde un cielo concreto, abierto, desde una Patria Chica en la armazón participativa y bolivariana de la Patria Grande: La Gran Colombia, el Congreso de Panamá (Alba, Unasur, Celac, Petrocaribe, Mercosur).
IV.-Ambos personajes reivindican al Padre a través de la Madre (y no a través del culto a la conquista y a los padrotes conquistadores). No hay reivindicación de lo occidental sin reivindicar a la Madre India y a la Madre Tierra (a la Madre Negra, indomestiza, a la Madre Blanca de orilla). El “blanconazo” es lo aparente, un fogonazo, no es el rostro de La Madre Tierra, creo leer a Rengifo en sus pinturas.
V.- Veamos: nuestra exclusión epistémica por parte del Occidente imperial, colonialista, racista-clasista, eurocéntrico y patriarcal, parte de nuestra ausencia; la presencia del conquistador nos hace “ausentes”, excluidos de la tierra que pisa y hace “suya” expropiando al nativo y sus descendientes, incluyendo a sus propios hijos de origen europeo.
VI.-Es la episteme ideológica de la invisibilización, que primero se hizo carne por ausencia del bautismo: cristianos y “paganos” (excluidos de los bienes y dones del cielo, pero también de la tierra). Pasando por “salvajes” y “civilizados”, “cultos” e “incultos”, “pensamiento mágico” y” pensamiento positivo”, “lo prerracional y lo filosófico”, “lo precientífico y lo científico”.
VII.- Fundamentación y legitimación jurídica y moral de la conquista, se hacen en ausencia del indio americano. Esto sin desconocer el aporte descomunal de esos grandes humanistas. Por allá discutieron el fraile Montesinos y los encomenderos, Ginés de Sepúlveda, Bartolomé de Las Casas, Carlos V y el Papa en nuestra ausencia. Cómo hacer más humana –y hasta “cristianizable”– usurpación y conquista de América. Una epistemología de las ausencias fundamentó todo el pillaje hasta hoy. Incluso fuimos grandes ausentes cuando la conquista nos declaró inspirados en Civitas Dei, de San Agustín, como “indios sin alma”, hasta el momento en que Paulo III, en 1537, quiso “restituirnos el alma” a través de una bula, para tratar de saldar la burla de la conquista.
Un afroamericano, mormón por cierto, me dio en días recientes la “buena noticia”, ideológica por demás, al decirme que el Espíritu Santo está en oración para “restituir el alma” a los negros. Se trata de la religión del Nuevo Pueblo Escogido: EEUU. Es probable que a Obama le hayan restituido un alma de “nuevo fabricante de Niños Huérfanos” en Irak, Libia, Afganistán, Siria, insigne Premio Nobel de La Paz para la Justa Guerra del siglo XXI. (Así lo ven hoy desde Sudáfrica).

