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16 de septiembre México recuerda el «Grito de Dolores», paso inicial de su independencia

El 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo y Costilla, del pueblo de Dolores, en el estado de Guanajuato, alzó la bandera de la rebelión demandando el fin del mal gobierno, dirigido por las autoridades españolas.

Esta rebelión trae como consecuencia una reacción violenta de las autoridades coloniales contra el movimiento independentista, ordenando el arresto de sus líderes.

El 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo y Costilla, del pueblo de Dolores, en el estado de Guanajuato, alzó la bandera de la rebelión demandando el fin del mal gobierno, dirigido por las autoridades españolas.

Esta rebelión trae como consecuencia una reacción violenta de las autoridades coloniales contra el movimiento independentista, ordenando el arresto de sus líderes.

En el estado de Chihuahua, en 1811, los patriotas son derrotados y sus líderes capturados y ejecutados, entre ellos el cura Miguel Hidalgo, cuya cabeza fue expuesta en esa ciudad.

En 1814, el sacerdote José María Morelos y Pavón, quien había recibido inducción del cura Hidalgo y estaba al frente del ejército que él había conformado, proclama la República mexicana, independiente de España, aboliendo la esclavitud. Morelos es derrotado por las tropas españolas dirigidos por el general Agustín de Iturbide.

La revolución continúa su camino hacia la libertad bajo el liderazgo de Vicente Guerrero, y en 1820, cuando la revolución liberal de España, afecta a las capas conservadoras mexicanas, deciden separarse de la metrópoli española.

Esta rebelión de la clase conservadora estará dirigida por el general mexicano que abrazó la causa realista, Agustín de Iturbide, pero conociendo la inminente derrota de los hispanos, decide suscribir un acuerdo con Vicente Guerrero, dando de esta manera fin a la presencia española en ese país del norte de América.

Al culminar la lucha de independencia, Iturbide fue declarado como Agustín I, Emperador de México.

Después de resistir una fuerte oposición nacional e internacional por su reinado, el emperador decide abdicar, en marzo de 1823 y exiliarse en Europa.

Durante su ausencia, el Congreso Mexicano, previamente reinstalado por él, lo declaró "traidor y fuera de la ley en caso de que se presente en el territorio mexicano; lo califica como enemigo público del Estado, y a todo aquel que le ayude a su regreso". Iturbide, sin conocer esta resolución, regresa a México en julio de 1824. Al desembarcar en Tamaulipas fue arrestado y posteriormente ejecutado por un pelotón de fusilamiento.

Desde la entrada del ejército de Iturbide en Ciudad de México, en julio de 1821, el virrey español, Juan O´Donojú, aceptó reconocer la independencia de México, estableciéndose en ese país un gobierno mexicano reaccionario y dirigido por los sectores conservadores de esa sociedad, que crearían un estado confesional, donde la Iglesia Católica tendría una influencia decisiva dentro de la sociedad mexicana durante todo el Siglo XIX y parte del Siglo XX.

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