«Yo soy más progringa que tú»
Las confrontaciones endógenas de la oposición se parecen a esa publicidad de una academia de inglés en la que uno de los personajes le dice al otro: "¡Mi tícher es más americano que el tuyo!". No deja de ser divertido, a pesar de lo patético: en última instancia, las figuras y los figurones de la MUD se están peleando porque todos quieren ser el hombre (o la mujer) de confianza de los gringos en Venezuela.
Las confrontaciones endógenas de la oposición se parecen a esa publicidad de una academia de inglés en la que uno de los personajes le dice al otro: "¡Mi tícher es más americano que el tuyo!". No deja de ser divertido, a pesar de lo patético: en última instancia, las figuras y los figurones de la MUD se están peleando porque todos quieren ser el hombre (o la mujer) de confianza de los gringos en Venezuela.
No es algo nuevo, solo que ahora quedó demostrado gracias a los desahogos de la diputada Machado con un profesor que (tal vez por su avanzada edad) tuvo la paciencia suficiente para oírla sin recomendarle, como hubiese hecho cualquier otro cristiano: "Mijita, tómate un lexotanil". Ahora se ha confirmado que la dama oligarca quiere serrucharle el puesto de canciller de la antipatria al atildado caballero Ramón Guillermo Aveledo, un señor que -para el gusto machadista- se pasa de diplomático.
La doñita fashion piensa que ese cargo debería ser para ella, porque -paradójicamente- es la más embraguetada de la oposición y, además, tiene mejores contactos que cualquier otro líder de la contra en los altos niveles de Washington DC, ¿o es que no se acuerdan que estuvo en la Oficina Oval practicando la diplomacia de rodillas peladas?
Más allá de su calentera con Aveledo, Machado quiere meterle la motosierra a la Mesa entera, incluyendo al blandengue excandidato que, de acuerdo a la febril óptica de la doñita fashion, paró el guarimbeo justo cuando estaba llegando al punto en que los catires entran en escena y salvan la democracia y la libertad.
Las revelaciones de Machado acerca de sus propias andanzas, han traído suspiros de alivio en los círculos más inesperados. Por ejemplo, mi politóloga favorita, Prodigio Pérez, estaba muy angustiada con la denuncia de José Vicente Rangel, según la cual la oposición se compró unos caza-bombarderos de segunda mano y tal. Ella pensaba que ese "confidencial" era síntoma de que el veteranísimo periodista había comenzado a experimentar los rigores de la demencia senil. Pero luego de oír las confesiones de la diputada Machado, le quedó claro que entre la variopinta dirigencia opositora debe haber más de uno empeñado en comprar… ¡qué le digo aviones, hasta una bomba atómica!
La pelea por la antiembajada en EEUU promete ponerse buena, dicho esto sin alusiones impropias a la diputada. Todo indica que aparte de ella y del modoso Aveledo, unos cuantos más se van a disputar con uñas y dientes la vocería opositora ante el imperio. Por lo pronto -según chismocitos bilingües- ya hasta Ismael García y Antonio Ledezma, que también aspiran al estratégico cargo, están haciendo su cursito de inglés on line… Congratulations!
/N.A

