Culturales

Venezuela dejó su huella en La Habana (+fotos)

Un muro de contención que se extendía olvidado en la comunidad de Casablanca, en la periferia de La Habana, Cuba, es hoy un mural de arte cinético diseñado por el maestro Juvenal Ravelo y la comunidad. Otro era un espacio baldío de la misma zona, que solía usarse como basurero, y que se convirtió en una obra arquitectónica bajo metodologías participativas del Proyecto de Interés Comunal (Pico) Estudio.

Es mediante estas intervenciones artísticas que nuestro país se hizo presente en la duodécima edición de la Bienal de La Habana, un encuentro del arte mundial que traspasó los formatos tradicionales de salones y galerías, llevando instalaciones, performance, murales, arquitectura y esculturas a las calles de la capital de la isla caribeña.

Partiendo de este concepto curatorial, Venezuela a través de las propuestas de Juvenal Ravelo y el Colectivo Pico Estudio, consiguió no sólo socializar el arte sino involucrar a las comunidades en un proceso creativo, que transformó zonas olvidadas de Casablanca en espacios habitables.

Es así como la Bienal ha sido una experiencia inédita para los habitantes de esta comunidad, quienes desde el pasado 22 de mayo acogieron a la delegación venezolana y participaron, activamente, en la conceptualización y ejecución de las obras que quedarán de forma permanente en la localidad.

“Estamos muy contentos con este trabajo aquí en Casablanca. El pueblo nunca ha tenido participación en el arte, siempre todas las experiencias las presentaban en galerías, nunca fue con la gente y estamos muy contentos con esto”, dijo Dayana Piquero, quien tiene 8 años viviendo en Casablanca.

Un mural de arte cinético con la participación real de los vecinos fue el trabajo de Juvenal Ravelo en esta localidad. “Es una forma de arreglar el barrio, que se vea más bonito. Es un recuerdo que nos queda de nuestros hermanos los venezolanos, siempre los tendremos presentes. Nos sentimos muy contentos de haber trabajado con Juvenal”, manifestó con alegría Dayana Piquero.

Mientras tanto, una zona que era utilizada por los habitantes para el depósito de desechos y escombros se convirtió -luego de un arduo trabajo comunitario orientado por Pico Estudio– en una estructura que mejora la calidad de vida de sus vecinos, pues les ofrece espacios recreativos y deportivos: canchas de baloncesto, de fútbol de sala, lugar de reuniones, mesas de ajedrez, áreas verdes, entre otras.

Doris López, vecina de Casablanca, contó la experiencia: “El proceso fue muy bueno, reunimos a toda la comunidad, hicimos una asamblea para consensuar qué proyecto íbamos a hacer, algo que integrara actividades para niños, jóvenes y adultos. Aquí no teníamos nada y los muchachos de Pico han hecho maravillas con ese terreno”.

Ambas propuestas venezolanas significaron un trabajo directo, durante cuatro semanas, de Juvenal Ravelo y miembros de Pico Estudio con la comunidad, vinculando los procesos artísticos a la necesidad de revitalizar la zona. Así cierra la participación de Venezuela en este encuentro habanero que inició el pasado 22 de mayo.

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