Posición de Venezuela en la Opep fomenta un mercado petrolero equilibrado

En una entrevista en Telesur, Castillo consideró que para Venezuela es positiva la decisión de la Opep de mantener sin cambios el techo de su producción conjunta de crudo, de 30 millones de barriles diarios (MBD), fijadas en diciembre de 2011
Alfredo Castillo Bujade, economista y analista político, destacó este jueves la posición de Venezuela ante la 166ª reunión ministerial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) para fomentar el equilibrio del mercado de hidrocarburos.
En una entrevista en Telesur, Castillo consideró que para Venezuela es positiva la decisión de la Opep de mantener sin cambios el techo de su producción conjunta de crudo, de 30 millones de barriles diarios (MBD), fijadas en diciembre de 2011.
Señaló que hubo "una generosa disposición (por parte de Caracas) de sus contemplaciones sobre sus recursos para el resto del mundo, porque no existió presión destinada a elevar el precio, a reconocer que la demanda ha crecido, a reconocer que la producción se mantiene más o menos en los mismos volúmenes actuales".
En días pasados, el canciller de la República y representante de Venezuela ante la Opep, Rafael Ramírez, manifestó la necesidad de defender una cotización justa del crudo, tanto para los productores como para los consumidores.
"No somos especuladores y estamos aquí para los próximos 300 años de producción petrolera, debido a las inmensas reservas energéticas de Venezuela, las más grades del mundo", señaló Ramírez.
El canciller también resaltó en ese momento que una valorización del crudo, en torno a los 100 dólares por barril, garantiza la continuidad de las inversiones que requiere esta actividad económica.
Presión de Arabia Saudita
Sobre el interés de Arabia Saudita para que los precios del petróleo se mantengan, señaló que en ese país hay una presión no visible por parte de Estados Unidos, "pero que es determinante en sus resoluciones".
Acotó que la postura de Arabia Saudita entra en sintonía con ese país. "Lo de Arabia Saudita tiene una lectura internacional. No podemos reducirlo exclusivamente a las fronteras de ese país", enfatizó Castillo.
El interés saudita en que los precios continúen en un rango de 70 a 100 dólares por barril, radica en limitar el desarrollo de la producción de esquisto que adelanta los Estados Unidos, y cuyo costo de extracción supera los 60 dólares el barril.
De esta manera, la nación norteamericana emplea el método del fracking o fracturación hidraúlica, que posibilita la extracción del gas y el petróleo del subsuelo, mediante la perforación de un pozo vertical y posteriormente uno horizontal, a fin de realizar la inyección de agua, arena y productos químicos en la roca madre para provocar el flujo de gas y su salida al exterior.
Este mecanismo produce daños severos a la corteza terrestre, así como de salud a los residentes de zonas donde se detectan los residuos de petróleo y gas cercanos a la roca madre.
El fracking permite a Estados Unidos inundar el mercado petrolero con millones de barriles extraídos de forma agresiva, lo cual provoca la caída del precio del barril y esto, a su vez, afecta las economías de los países exportadores de petróleo y gas como Irán, Rusia y Venezuela.

