Perú tiene su rincón en Plaza Venezuela

La comida peruana siempre ha tenido buenas críticas por exótica, su textura y el buen sabor que la caracterizan.
En Plaza Venezuela, entre la calle Oropeza y la avenida Los Estadios, desde hace 30 años, los del restaurante José Antonio son considerados “los embajadores de la gastronomía peruana”, y tanto es así que están llenos de solicitudes para ofrecer sus servicios culinarios a la Embajada y Consulado en los festivales gastronómicos.
Mario Lau, su dueño, cuenta que la comunidad peruana es asidua al local, pero muchos venezolanos también lo han hecho su casa. La mayoría de los comensales, cuando se sientan en este sencillo y agradable lugar, ya saben lo que van a pedir y, aunque es relajado en días de semana, de viernes a domingo aparecen las colas para degustar sus platos. Vale la pena la espera, pues el fin de semana también hay música en vivo.

Los platos más solicitados son, sin duda, el ceviche y el chupe, pero como entradas. No se quedan atrás los piqueos: la ronda fría (que contiene ceviche, choros a la chalaca, causa rellena y papa a la huancaína) y la ronda caliente (conchita a la parmesana —que son vieiras gratinadas—, jalea de pescado, papa rellena de carne y corazón de res). Ambos se pueden pedir por separado o dices que te den el José Antonio, que trae todo junto y lo compartes con otro comensal. Es bastante y quedas satisfecho, con gusto.
Por supuesto, cuando estás adentro no puedes dejar de pedir la chicha morada, que no es más que una deliciosa bebida refrescante hecha con maíz morado, canela y clavos. A Jesús el sabor le resultó parecido a la flor de Jamaica y para esta pichona de sibarita fue como una especie de hicaco en almíbar hecho jugo.
En postres tienen variedad, como el suspiro limeño, la leche asada, la mazamorra y los picarones. Estos dos últimos son los más solicitados.
Lo cierto es que allí se come cien por ciento comida peruana tradicional, con ingredientes de allá.
No se trata de una comida económica, sino gourmet, y no hay desperdicio. Si quiere probar esta exquisitez, puede ir cualquier día desde el mediodía hasta las siete de la noche.


