Gobierno Bolivariano se encuentra ayudando a las familias de La Boyera con la reconstrucción de sus casas

Caracas, 13 de enero 2026.- El pasado 3 de enero, el silencio de La Boyera, en el municipio El Hatillo, se vio truncado por el estallido de una violencia que no solo dañó paredes y techos, sino que sacudió la paz de familias enteras. Sin embargo, horas después, entre el polvo de los materiales de construcción y el sonido de las herramientas, comenzó a tejerse una historia de reconstrucción y alivio.
Para la señora Elena Berti, el trauma de ver su casa con graves daños estructurales sigue latente. Con la voz entrecortada y la mirada puesta en las paredes que la vieron crecer, confiesa: «Me siento un poco más aliviada porque veo que están progresando con mi casa. Fue un desastre lo que nos pasó y solo le pido a la Virgencita que nos ayude». Para ella, cada capa de friso y cada ladrillo recuperado representan un paso fuera de la pesadilla que inició aquel fatídico día.
Respuesta inmediata del Gobierno
La intervención no se hizo esperar. Por instrucciones directas de la Presidenta (E) Delcy Rodríguez, se desplegó un equipo humano del Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas a horas del evento para rehabilitar de forma integral la vivienda de la familia Berti, junto a otras 32 casas afectadas en El Hatillo.
Elena Salazar, hija de la señora Elena, describe este proceso como un bálsamo necesario para la incertidumbre. «El panorama hoy es diferente», asegura con una mezcla de melancolía y gratitud.
«Seguimos con un sentimiento de tristeza, pero estamos muy esperanzadas porque vemos un avance con una rapidez inimaginable. El Ministerio llegó apenas horas después del ataque; mi mamá y yo no sabíamos cómo íbamos a enfrentar esto solas», relató Elena.
El camino hacia la calma
Aunque las cicatrices emocionales tardarán en sanar, la presencia de decenas de obreros trabajando sin descanso ha devuelto la tranquilidad a esta familia hatillana. Para ellas, no se trata solo de cemento y bloques, sino de recuperar el espacio donde reside su historia.
En medio del dolor que aún las invade, mantienen hoy la mirada fija en el futuro: la esperanza de ver, muy pronto, su hogar nuevamente en pie, recordándoles que incluso después de los ataques más duros, la solidaridad tiene la última palabra.
Fuente: Prensa del Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas

