Mundial Mérida

Artesanía: Trabajo liberador que aporta su granito de arena a la economía

“Las manos del artesano van moldeando la vida, vuelven sagrado lo profano y la tristeza alegría. Son manos que amasan con paciencia la arcilla, van el cielo despejando mostrando el sol que brilla”.

Así inicia el poema “Manos artesanas” del poeta Alejandro Díaz, que describe con precisión a quienes trabajan este oficio y la creatividad que los caracteriza, a quienes con sus dedos son capaces de darle forma a cualquier material, infinidad de elementos que luego llenan de vistosidad anaqueles, vitrinas, paredes y hasta utensilios para el hogar.

Un pequeño homenaje a quienes día a día trabajan la arcilla y otros elementos, a esas personas que con sus manos crean historias. Los “moldeadores de ideas” que, otrora fueron desconocidos, al llegar la Revolución se les reconoció su aporte al país, por eso ahora el Gobierno Bolivariano los toma en cuenta, apostando a esa producción que generan las manos del pueblo.

Nora Lews,artesana, ceramista profesional, con más de 20 años en el área, resalta el sentir de ser artesano: “Nosotros creemos firmemente en el trabajo artesanal como trabajo liberador”.

Oficio que ejerce en honor a San José, quien con sus manos trabajó la madera, realizando una labor digna y con sentimiento familiar, sentimiento que los merideños mantienen arraigado en su quehacer cotidiano y que desean perdure en el tiempo.

Aprendiendo un oficio que llega al alma

En Mérida existen muchos lugares donde se trabaja la artesanía, entre los cuales se destaca la población de Los Guáimaros en el municipio Campo Elías, donde se elaboran piezas en barro, actividad que ha ido de generación en generación uniendo el arte con el crecimiento familiar.

Esta experiencia la vive Gladys Briceño, hija de artesano, quien aprendió desde muy pequeña este arte y se ha dedicado por completo a ella, sacándole provecho económico a un oficio que llega al alma, como ella lo destaca.

“En esa época los hombres trabajaban con los materiales de construcción, la tejas, el ladrillo, las tablillas y las mujeres trabajaban con la artesanía en la elaboración de piezas utilitarias y de allí me crié en una casa de artesanos donde ellos trabajaban y desde muy pequeña aprendí”.

Experiencia que ni Nora ni Gladys quieren dejar morir, por ello se embarcaron en una idea y le fueron dando forma, un proyecto que es su vida y que han denominado Fundación Tierra y Fuego “Saberes para el Pueblo”.

Cumpliendo sueños

Un sueño que hicieron realidad estas dos mujeres, con el apoyo del gobernador Alexis Ramírez, fue crear La ruta del barro y del gres, la cual les permitió fundar dos escuelas de arte donde enseñan las técnicas de la cerámica y del barro artesanal.

Una de ellas está ubicada en el Centro Cultural Julio César Salas en el urbanismo Brisas del Alba, municipio Libertador; allí lograron juntarse ocho maestros artesanos, todos con más de 30 años de experiencia,  dos de ellos alfareros tradicionales y seis elaboran gres contemporáneo. “Se trata de una experiencia novedosa, es un taller de producción y formación”, explica Nora Lews.

“Nos planteamos montar un taller donde se rompe el trabajo individual para hacerlo en colectivo”, explica al resaltar que siguiendo el legado del Comandante Eterno de la Revolución Hugo Chávez, el Plan de la Patria, proponen nuevos modos de producción, así como formas de socializar y compartir saberes.

La idea es enseñar haciendo y aprender haciendo. “La gente puede salir de aquí con un oficio, pudiendo vivir de esto”, apunta Lews. Actualmente se forman diez personas con muchos  deseos de trabajar y aprender.

“Esta es una experiencia inédita. Creo que vamos por buen camino; estamos trabajando desde octubre, la meta es convertirlo en un taller autosustentable”, sentenció.

El otro centro de aprendizaje  está ubicado en el Mercado Artesanal de Los Guáimaros, taller artesanal construido con barro tradicional donde trabajan viernes y sábado, el cual está dirigido por Gladys Briceño.

En el lugar hay seis aprendices; ellos estudian todo el proceso desde la extracción del barro hasta que llega a los talleres. “En los talleres comenzamos el mojado, amasado y posteriormente se aplican las diferentes técnicas para la elaboración de diversas piezas”, comenta Briceño.

“Trabajar con barro es algo tan bonito y satisfactorio, es algo tan desestresante (…), es muy relajante; cuando uno da o enseña algo, yo me siento muy bien trabajando; cuando yo aprendo algo y se lo  puedo enseñar a mis alumnos, para mi es muy satisfactorio”, destaca emocionada.

Sensaciones por montón

A los futuros artesanos los invade un cúmulo de sensaciones mientras se ensucian las manos aprendiendo un oficio que los libera del estrés; además de darle un momento de esparcimiento luego de realizar los quehaceres del hogar, así lo siente Ana María Moreno, que a sus 75 años hace piezas de cerámica.

“Por lo menos yo, que es mi primera vez, he aprendido bastante y espero seguir mientras que me dejen, no, porque como soy la mas joven de la manada, no se sabe si me dejan mucho”, dice sonriendo.

Sentimiento que comparte José Dugarte, quien  resalta que desde un año para acá ha aprendido muchas cosas buenas y técnicas, que espera poner en práctica en un futuro.

La Fundación Tierra y Fuego “Saberes para el Pueblo”realizará una exposición y venta de productos para los primeros días del mes de mayo. Sus integrantes agradecen al gobernador Alexis Ramírez, por el apoyo que les dio para la construcción de la sede de la escuela de Los Guáimaros y por prestar los espacios para enseñar este arte.  

Articulos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button