Diputado Ángel Tortolero afirma que los magistrados deben poseer méritos sociales y patrióticos
Afirmó que los magistrados del máximo tribunal deben poseer un perfil ético y un arraigo patriótico que priorice la justicia para garantizar la paz del país

El debate sobre la idoneidad técnica y moral en el Poder Judicial cobra fuerza en los espacios de opinión pública nacional. En este sentido, el parlamentario de la Asamblea Nacional (AN), Ángel Tortolero, desglosó las virtudes indispensables que deben caracterizar a las autoridades judiciales del país. Durante una entrevista concedida al espacio digital Los Mediodías de Laiguana.tv, el parlamentario enfatizó que el sentido de pertenencia nacional debe ser el pilar fundamental de la magistratura.
El legislador argumentó que la designación para el Tribunal Supremo de la República trasciende la simple adjudicación de una plaza laboral obtenida por mecanismos de concurso. Recalcó que el ejercicio del Derecho a ese nivel conlleva la responsabilidad de preservar el equilibrio institucional y la convivencia ciudadana.
De esta manera, Tortolero desglosó los criterios cualitativos que deben evaluarse al momento de seleccionar a los nuevos administradores de justicia:
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Identidad nacional: Un arraigo profundo por el territorio y las realidades del pueblo venezolano.
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Solvencia moral: Idoneidad ética y rectitud comprobada en el ejercicio de sus funciones previas.
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Vocación de armonía: Un compromiso absoluto con el sostenimiento de la tranquilidad social y el progreso jurídico.
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Equilibrio formativo: Valoración del trayecto comunitario y político, complementando los méritos netamente universitarios.
El diputado recordó que el cuerpo de jueces sostiene sobre su gestión la defensa irrestricta de la Carta Magna y los reglamentos vigentes de la república. Por esta razón, la labor diaria de los tribunales debe orientarse siempre a favorecer la evolución colectiva y la protección de las garantías individuales.
Tortolero indicó que acceder a una posición en las altas cortes de la nación representa un compromiso supremo e intransferible. En consecuencia, las comisiones del Parlamento mantendrán criterios rigurosos de depuración para asegurar que los seleccionados respondan a las exigencias históricas del entorno nacional.

