Kevin Mejía, el atleta hondureño, inscribió su nombre en los libros de historia del deporte hondureño al colgarse el oro en la división de los 97 kilogramos. El gladiador firmó una actuación memorable que comenzó con un contundente 9-0 sobre el mexicano Dirian Trejo, continuó con una victoria de alto calibre ante el cubano Gabriel Rosillo en semifinales y culminó al dominar al local Carlos Adames en el combate decisivo. Con este triunfo, Mejía se consolida como el cuarto atleta en la historia de su país en consagrarse campeón de esta cita regional.
La cosecha de la delegación hondureña continuó con la destacada actuación de Gino Ávila, quien se adjudicó la presea de plata en los pesos pesados (130 kg). Tras abrirse paso con firmeza en las fases eliminatorias, Ávila sostuvo una batalla de alto nivel ante el experimentado gladiador cubano Óscar Pino en la gran final. Aunque el metal dorado fue para la isla, la presentación del catracho deja en evidencia el notable salto cualitativo de la lucha centroamericana.
La representación venezolana también celebró en la colchón de combate gracias a Raiber Rodríguez, quien se subió al podio en los 60 kilogramos. El atleta criollo exhibió solidez y consistencia sobre el tapiz, resolviendo con soltura sus combates determinantes para colgarse la medalla de bronce y sumar un nuevo metal a la cosecha de su país en esta cita internacional.
Por último, los triunfos cosechados en suelo quisqueyano confirman el salto cualitativo que experimenta el deporte de la región. El nivel demostrado por los gladiadores centro y suramericanos pone de manifiesto una preparación integral capaz de plantar cara en las altas esferas competitivas, elevando el prestigio del talento latinoamericano en el escenario global.
Fuente: TeleSUR.

