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Secretario del Tesoro de EE. UU. admite en Davos que sanciones buscan el colapso económico y social de Irán

Davos, 21 de enero de 2026.- En una declaración que ha generado una fuerte condena internacional, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, admitió abiertamente que las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump contra Irán tienen como objetivo deliberado el colapso de su moneda y la provocación de revueltas sociales. Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, Bessent calificó esta estrategia de asfixia como un ejercicio exitoso del «arte de gobernar económicamente».

El funcionario detalló que, bajo órdenes directas del presidente Trump, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ejecutó un plan de «máxima presión» que llevó a la economía persa al borde del abismo en diciembre pasado. Según Bessent, el impacto estructural de estas medidas forzó el colapso de instituciones financieras clave, obligó al banco central iraní a una impresión descontrolada de dinero y generó una escasez crítica de divisas que paralizó las importaciones esenciales.

Asfixia económica como herramienta de guerra

Lejos de presentar estas consecuencias como efectos colaterales, el Secretario del Tesoro las enumeró como logros estratégicos de Washington:

Devaluación inducida: El desplome del rial iraní fue planificado para anular el poder adquisitivo de la población.

Inestabilidad social: Bessent reconoció que las protestas callejeras son el resultado directo de las penurias económicas impuestas desde el exterior.

Coerción «sin disparos»: El funcionario defendió el uso del sufrimiento civil como una herramienta geopolítica efectiva, evitando el despliegue militar directo pero logrando efectos devastadores similares a un asedio.

Esta confesión confirma la denuncia que países como Venezuela e Irán han sostenido ante organismos internacionales: que las sanciones no son medidas diplomáticas, sino armas de guerra cognitiva y económica diseñadas para generar cambios de régimen mediante el castigo colectivo. Las declaraciones de Bessent dejan al descubierto el carácter punitivo de la política exterior estadounidense, que utiliza la arquitectura financiera global para desestabilizar naciones soberanas en el inicio de este 2026.

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