Más de 300 mil peregrinos desbordan de fe a La Grita en sus 416 años
La fe permanece intacta En conclusión, con la presencia masiva de fieles que continúan arribando a la capital del municipio Jáuregui, la celebración de los 416 años del Santo Cristo del Rostro Sereno ratifica una certeza. Por encima del cansancio físico y las inclemencias del camino, la fe de los peregrinos permanece intacta.

Un río incesante de devoción volvió a desbordarse en las montañas del estado Táchira. En este sentido, se calcula que, en promedio, más de 300.000 personas visitan el Santuario Diocesano de La Grita. Las visitas ocurren antes, durante y después de su día central este 6 de agosto. En esta fecha se conmemoran los 416 años de la sagrada imagen del Santo Cristo del Rostro Sereno.
La festividad no solo reafirma la profunda espiritualidad del pueblo andino. Asimismo, refleja un marcado sentido de pertenencia local. Comunidades enteras, organismos y voluntarios se articulan con hospitalidad. De esta manera, atienden, hidratan y albergan a los miles de caminantes que abarrotan las rutas en busca de un consuelo espiritual.

Testimonios de gratitud y fe a los pies del altar
A los pies de la imagen venerada, las historias de penitencia y gratitud se multiplican en cada rostro fatigado pero encendido por la fe.
Por su parte, Consuelo del Carmen Guerrero llegó desde el municipio San Judas Tadeo, Umuquena. Con la mirada fija en el altar, Consuelo renovó la tradición que ha maintained ininterrumpidamente cada 6 de agosto. Acompañada por sus hijos, acudió al santuario con el único propósito de encomendar la vida de los suyos: «Vine a presentarme ante el Santo Cristo de La Grita y a pedirle que me ayude, que me ayude a mis hijos y a mi esposo y a mi nuera y a mi nietos… me los cuiden donde quiera que vayan, donde quiera que estén».
De igual modo, Erika Jaimes caminó desde el municipio Seboruco junto a un grupo de 15 a 16 familiares entre yernos, cuñados y sobrinos por un motivo de profunda salud. A pesar de haber trasladado una parte del trayecto en vehículo, la familia caminó el tramo final hacia La Grita movida por la promesa de sanación para su padre. Él se encuentra en tratamiento de diálisis y no pudo acompañarles físicamente por su delicado estado.
«Agradezco tanto por nuestra salud, pido por la prosperidad, por Venezuela, por mi papá que está enfermo (…) Este año él no estuvo porque está enfermo y no aguanta la caminata, pero el año pasado vinimos igual por eso mismo y ya ha cambiado mucho, está un poquito mejor. Tenemos que seguir haciéndola mientras esté con vida para estar aquí con Él», relató Erika.

Travesías de esfuerzo a través del páramo
Por otro lado, Anthony Monroy caminó desde San Juan de Colón, municipio Ayacucho. Con una década recorriendo los senderos andinos para venerar al Patrono, Anthony formó parte de un grupo de 30 jóvenes que inició la travesía. Sin embargo, tras 18 horas continuas de dura caminata cruzando el páramo por Boca de Monte, El Zumbador y El Cobre, solo cuatro lograron completar el trayecto debido a las exigentes subidas y dolencias físicas.
«Somos un grupo de muchachos muy devotos. Es un peregrinar muy fuerte, pero aquí estamos en representación del grupo y siempre haciéndolo con mucha fe. Lo primero que le pedimos al Santo Cristo es salud, y lo segundo es por el pueblo de Venezuela, que vengan tiempos mejores, que nos levantemos y nos acompañemos siempre con mucha fortaleza para salir adelante», expresó Anthony.
Asimismo, Willi Fernández, también de San Juan de Colón, quedó exhausto tras las 18 horas de caminata sin descanso ni sueño. No obstante, Willi destacó no solo el cumplimiento de su promesa espiritual, sino la fraternidad encontrada en la Ruta del Peregrino.
«Fue un viaje bastante duro, pero gracias a Dios estamos cumpliendo con el Santo Cristo. La gente se portó espectacular, de buen corazón y muy colaboradora en los puntos con pasapalos y frutas; la gente de La Grita es maravillosa. Al Santo Cristo le pedimos unión a la familia, que lo ayude a uno a ser mejor persona y que se mantengan los valores de la humildad por delante», manifestó Fernández.

La fe permanece intacta
En conclusión, con la presencia masiva de fieles que continúan arribando a la capital del municipio Jáuregui, la celebración de los 416 años del Santo Cristo del Rostro Sereno ratifica una certeza. Por encima del cansancio físico y las inclemencias del camino, la fe de los peregrinos permanece intacta.


