Culturales

Premian relatos ganadores del II concurso «Chávez en 100 palabras»

La Fundación “La Bicicleta” fue el telón de fondo para dar a conocer a los ganadores del segundo concurso de relatos cortos “Chávez en 100 Palabras”. La actividad se realizó en la casa de las primeras letras “Simón Rodríguez” de la ciudad capital de Venezuela y estuvo enmarcada en la conmemoración del tercer año de la siembra del presidente Chávez.

Tras la lectura de los 485 relatos que concurrieron a la convocatoria, el jurado anunció los relatos ganadores: en Primer  lugar fue otorgado al texto de “El patrullero” de Carlos Duque (Caracas); en Segundo lugar a “La semilla que vuelve” de  Katherine Castrillo (Caracas) y para el Tercer lugar, se premió a “Chávez en Grulla” de  Rafael Rodríguez Vergara (Portuguesa). Adicionalmente, se otorgó una mención especial al cuento “Arañando conciencias” propio de  Joel Arturo Plerluissi, (Guárico).

Si bien la convocatoria estuvo orientada a la participación a escritores venezolanos, es dable señalar que se recibieron relatos de otras naciones hermanas como Colombia, Chile, Nicaragua y España, lo que otorga a la Fundación La Bicicleta nuevos desafíos para la próxima edición del evento, pensando en la internacionalización del mismo.

Es de relevancia destacar que el premio principal fue donado por el empresario bolivariano José Gil  de la empresa GIL TEX.

En el acto de premiación, la fundación La Bicicleta anunció que se está preparando una edición, en el mismo formato del concurso, con la figura del libertador Simón Bolívar. 

Cuentos ganadores.

Sinopsis

Primer  lugar “El patrullero” de Carlos Duque

Cuando terminaba una fiesta de joropo, contaba que él había visto de frente al caimán, que era tan grande que tenía una palmera en el lomo. Esa madrugada iba de regreso al comando, con dos de sus soldados. Uno le dijo: –Capitán Chávez deje de estar diciendo esa vaina del cocodrilo, mire que los coroneles cuando se echan tragos se burlan de usté, y que inventa vainas que no existen. Se detuvo volteo la vista y le dijo: –Mire soldado. El Patrullero no existe, pero la igualdad tampoco, oyó. Pero si tenemos voluntad seguro podemos verla directica a los ojos.

Segundo lugar  “La semilla que vuelve” de  Katherine Castrillo

Una
 flor
 de
 saqui
 saqui
 cayó
 sobre
 el
 vientre
 de
 Elena. Y
 en
 su centro, espeso
 y
 tibio, 
 creció
 una
 raíz.
 Este
 niño
 no
 había
 nacido
 y
 ya
 se
 parecía
 a
 la
 palabra
 abundamiento, 
 a
 semilla
 estallada
 en
 julio. Sus
 manos
 estaban
 hecha
 de
 barro dulce, 
y
 el 
pecho de
 semerucos 
y
 ciruelos. 
Su 
abuela, 
su 
mamá
 vieja, cuando 
le
 vio
 el adentro
 supo
 que 
algo
 grande 
se 
levantaba 
sobre
 la 
sabana 
del 
mundo. Floreció
 un 
febrero, 
y
 nos 
volvimos 
inagotables 
pedazos
 de
 su
raigón. En 
marzo
 volvió 
al
 río 
Apure. Sentado
 en 
una
 sillita 
dijo yo 
tengo 
que
 volver.

Tercer lugar “Chávez en Grulla” de  Rafael Rodríguez Vergara

Chávez allí no había sido visto nunca. Ni siquiera en televisión, pues televisión no había. Era muy natural y sencilla la vida en la comunidad piaroa “Caño Grulla”, perteneciente al Amazonas venezolano. Foto o dibujo del Arañero de Sabaneta era imposible encontrar en “Caño Grulla”, pero el día que Hugo Rafael se fue a encontrar con los ancestros, todos y todas allí lo lloraron como si siempre hubiese estado entre los árboles. En “Caño Grulla”, aún no se sabe de relojes o aniversarios. Sin embargo saben con precisión de un tiempo maravilloso llamado “Chávez” que apenas comienza y es bueno.

Mención especial. “Arañando conciencias” de  Joel Plerluissi

Cabina de radio, 1996, olor a café, revuelo por la presencia de aquel hombre que había despertado a un país con aquel “Por ahora” y respuestas parecidas a un filoso cuchillo caliente cortando mantequilla. – Comandante Chávez, ¿cómo va a defender usted que el presidente de Pdvsa en estas circunstancias debe tener menor salario?,… siendo una empresa tan importante que mueve tanta cantidad de dinero, eso incita la corrupción. – Óigame compadre, eso es envilecer la moral y si es por lo importante, entonces cuanto tendría que ganar un maestro de escuela. Silencio….largo silencio que se sentía como arañaba las conciencias.

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