Petro rechaza amenazas de Trump y denuncia escalada peligrosa contra Colombia
Petro rechazó la incursión de EE. UU. al calificarla de "aberrante" y denunciar la detención de Maduro como un secuestro, elevando el tono de su protesta contra la política exterior de la Casa Blanca

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió con determinación a las recientes advertencias del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien sugirió la posibilidad de ejecutar una operación militar en territorio colombiano. Esta tensión surge tras la incursión de fuerzas especiales de EE. UU. en Caracas el pasado 3 de enero, que resultó en la captura y traslado a Nueva York del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la primera combatiente, Cilia Flores.
A través de sus canales oficiales, Petro desestimó cualquier vínculo con actividades ilícitas y exigió el cese de los ataques personales. «Deje de calumniar, señor Trump», sentenció el mandatario, subrayando que sus cincuenta años de trayectoria política carecen de antecedentes relacionados con el narcotráfico. La confrontación escaló el 5 de enero, luego de que Trump afirmara que una acción similar a la ocurrida en Venezuela «le sonaba bien» para Colombia, lo que Bogotá denunció como una amenaza inaceptable contra un presidente surgido de la voluntad popular y la búsqueda de la paz.
En su análisis de la crisis, Petro catalogó la detención de Maduro como un «secuestro» y calificó el ataque estadounidense de «aberrante», argumentando que tales acciones destruyen el Estado de derecho global y vulneran la soberanía de Latinoamérica y el Caribe. El jefe de Estado colombiano insistió en que la operación carece de fundamentos legales internacionales, contraviniendo directamente los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Crisis diplomática y estabilidad regional
La retórica de la Casa Blanca se ha agudizado con descalificaciones personales hacia Petro, a quien Trump tildó de «fabricante de cocaína». Desde la Casa de Nariño, estas afirmaciones fueron interpretadas como un ataque directo a la institucionalidad colombiana y una maniobra para justificar futuras agresiones bélicas. El Ejecutivo advirtió que estas palabras no solo fracturan la relación bilateral, sino que ponen en riesgo la estabilidad del continente al sentar un precedente donde cualquier gobierno regional podría ser objeto de operaciones militares extranjeras sin autorización.
Finalmente, diversos sectores sociales y políticos en Colombia han cerrado filas en torno a Petro, denunciando que las amenazas de Washington representan un retorno a las políticas de agresión histórica contra América Latina. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el traslado de la pareja presidencial venezolana a un centro de detención en Brooklyn, advirtiendo que este hito marca un punto de inflexión peligroso para la autodeterminación de los pueblos americanos.



