Parranderos de San Pedro suspenden procesiones y se unen en oración por Venezuela
Ante la emergencia este 29 de junio de 2026, los organizadores concluyeron que la prioridad es transformar la festividad en jornadas de oración y habilitar sus sedes como centros de acopio

En un hecho sin precedentes, las cofradías y agrupaciones de Guatire y Guarenas suspendieron la tradicional festividad de la Parranda de San Pedro, reconocida por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Las organizaciones mirandinas emitieron comunicados oficiales donde explican que la medida busca solidarizarse con los afectados por los temblores del pasado 24 de junio, sustituyendo los bailes por jornadas de oración colectiva.
El Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco (CEA) de Guatire formalizó su adhesión al cese de las actividades callejeras en un comunicado que apela a la unidad local. La directiva calificó la suspensión como una resolución dolorosa pero indispensable, argumentando que la coyuntura actual del país exige un espacio para la sanación espiritual, la asistencia mutua y la reconstrucción, en lugar de festejos en la vía pública.
Por su parte, la Asociación Civil Antonio Núñez de Guarenas decidió honrar el duelo nacional transformando la festividad en un acto de fe. En sus declaraciones, el grupo parrandero instó a la ciudadanía a elevar plegarias para solicitar protección divina y pedirle a San Pedro que interceda por el bienestar, el consuelo y el pronto retorno de la tranquilidad a las familias venezolanas.
En consonancia con las medidas excepcionales decretadas por el Ejecutivo, las sedes del CEA Andrés Eloy Blanco y de la Asociación Civil Antonio Núñez suspendieron la fiesta para convertirse en espacios de asistencia. Ambas instituciones funcionan ahora como centros de recepción de donaciones y provisiones para los damnificados por los sismos.
Un legado con sello Unesco

Esta expresión venezolana, que recibió la distinción de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 2013, se fundamenta en la gratitud y la memoria colectiva. El traspaso generacional del pacto místico de María Ignacia y la personificación que hiciera su esposo para mantener viva la promesa, definen la riqueza simbólica de los creadores que preservan esta herencia.
En medio de la emergencia que sacude al territorio nacional, los devotos de San Pedro en las localidades mirandinas cerraron filas en torno a la fe. Convencidos del poder de la oración colectiva, los cultores centran ahora su fervor en solicitar la restauración de la calma, la estabilidad y la paz en toda Venezuela.



