Opinión

Mas-Duro

Una vez obtenido algo, los dejarán caer. Eso creo. Veamos por qué

La impresión que da es que Maduro ya venció. De que Shanon viene a cuadrar un oro y un petróleo de la Faja y a suspender la guerra. Eso no significa que no tengan vida Ramos Allup, Capriles y el que está preso. Por el contrario, le son útiles a los Estados Unidos para el regateo, como lo intentó ser la presión de Almagro. El referéndum será el punto clave de esa carrera contra el tiempo.

Una vez obtenido algo, los dejarán caer. Eso creo. Veamos por qué.

EL PASADO

Parecía de anteojito. Una vez muerto Chávez, lo demás era carpintería. Maduro no era Chávez como líder militar, no lo era como líder de calle, no lo era como líder internacional, de ONU y reunirse con el gran jefe chino o con Putin. A los primeros meneos iba a caer. O lo tumbaría Diosdado. Y ese después, ya dividida la cosa, no llegaría a nada, puro militarismo… Carpintería. En síntesis, se abría lo que llaman los americanos “la ventana de oportunidades”.

Y vino la guarimba. Los muchachos fueron enseñados en México, en un campo de tiro con instructores profesionales, lo que llamaron la Fiesta mexicana. Una cosa bien planificada. Empezaron con unas escaramuzas con la policía por la avenida Universidad y, a la vez, si leí bien, mataron a uno de ellos mismos y a uno del bando gubernamental, buscando crear la guerra civil. Recuerdo el titular de un periódico. “Estalló la guerra, chavistas contra oposición”. Y hubo en combinación una especie de república independiente por Altamira, donde ya había habido otra en tiempos de 2002 o 2003. Y otra, enorme, en el Táchira, con visos secesionistas, haciendo ellos la ley. CNN a millón promocionando la cosa. Y dentro de eso, el matar a Leopoldo López. Algo muy concreto debió mostrarles Diosdado Cabello al papá y la mamá de Leopoldo cuando que ellos aceptaron entregarlo. Y ese algo no puede ser sino el decreto de asesinato por los que necesitaban un muerto simbólico para desatar la guerra civil. Hubiera funcionado. Se lo llevó en su carro, él mismo manejando, a la prisión.

El gobierno venció la guarimba con la paz. Aparecía el general Rodríguez Torres mostrando los “miguelitos pacíficos”, las “granadas pacíficas”. “Esos caballeros” decía nombrando a los incendiadores, asunto de crear una retórica personal. Y con ese no devolver golpe por golpe, no pelear donde lo decide el subversivo, ni cuando él lo decide, el gobierno venció.

Fragmentaron a una mujer que les dio a cuidar unos dólares. El que cortó esos cartílagos y lanzó los pedazos de una mujer a un contenedor de basura ostentaba el cargo de director de Derechos Humanos de una ONG y era -o es- pana de Álvaro Uribe.

El contrabando de extracción hacia Colombia se llevaba el 40% de los alimentos y los jabones. Y hubo el más bestial ataque a la moneda acaecido jamás, el Dólar Today. Coauspiciado por Colombia, hecha la que no. Se llenaron los cambistas cucuteños, los vendedores de jabón y de gasolina, pero Maduro no cayó. Líderes que fueron de izquierda anunciaban saqueos. No sucedieron.

Hubo plan centrado en un avión Tucano que bombardearía una concentración en la que participaba Maduro, así como a Telesur y al Palacio de Miraflores. Fue dominado.

Obama decretó a la Revolución Bolivariana un peligro grave e inminente para la seguridad norteamericana. El vicepresidente (Baigent) visitó un evento de jefes de Estado de las islas del Caribe y les aconsejó olvidarse de Petrocaribe porque Maduro ya estaba caído. No sucedió. Secuestraron a un jefe de policía militar en Curazao, salió libre. Vino un evento en Panamá de la OEA para condenar a Venezuela. Venezuela triunfó por todo el cañón. ¿Carpintería? Maduro recorrió el barrio de Chorrillos en su autobús, vitoreado por la gente.

Obama declaró tener fe en que los venezolanos saldrían de Maduro. No salió.

Advino el bachaqueo, bestial, utilizando la bestial fragilidad de Venezuela en términos de seguridad alimentaria. Acaso es lo más recio que ha hecho el Imperio, primero porque les permitió ganar las elecciones, segundo porque sembraron una corrupción en el venezolano popular que será muy difícil de erradicar, tal vez imposible. Uno lo oye en la calle, es el materialismo más asqueroso. Si llevas la computadora a un taller le cambian una pieza nueva por una vieja, si traes el técnico a la casa hay que esconder los pendrive.

Combinado con el bachaqueo y con el contrabando de extracción y el Dólar Today está el petróleo de esquisto o lutita, como también le dicen. El más grande, más salvaje y más masivo golpe. Imposible que Putin y Maduro sobrevivan, debieron decirse.

El Washington Post hizo su trabajo. A fondo. Pide intervención. Y antes publicó que Diosdado era narcotraficante. Él le regaló el caso a un bufete yanqui. Que le saquen real, todo el que pueda. Él no pide nada, pero la lección para el Washington será fuerte. Y una igual hay para El Nacional y El País, de Madrid. Bueno que los que se dedican a lanzar piedras las sientan en su techo de vidrio.

Sientan que no hay santuario perfecto.

Tiraron la parada en Guayana. Dos. Primero una donde salieron por televisión un americano y una americana que visitaban aquí y visitaban allá. Entraban y las cámaras de video del gobierno los registraban. Salieron expulsados del país. Y hace como un mes vino la segunda, hicieron masacre de 17 personas. ¿Resultado? El ecuatoriano jefe de los masacradores recibió unas balas y los de su banda también. E igual los que iban a dirigir los saqueos en Caracas y el resto de Venezuela. Balas, al Picure y a varios otros picures.

Escaseó el agua en Guri y por eso faltó electricidad. Un racionamiento palió eso, se fue arreglando, se arregló.

Lo último que oigo es que Lilian Tintori –ha salido líder la burguesita- declaró que está preocupada por el destino de los niños de este país en crisis, sin comida, sin medicinas. Debe ser verdad que dijo eso porque las escuálidas del edificio no hablan de otra cosa. A todas les ha dado por los niños. Yo no les digo la verdad porque odiarían saberla, oirían como quien oye llover. Aquí va lo que no les digo. No creo que Ramos Allup mintió al hablar de seis meses como plazo para sacar a Maduro. Porque seis meses, debió ser, deduzco, el plazo que se dieron los Estados Unidos para eso. ¿Por qué? Porque el petróleo de esquisto a costo de 60 dólares el barril es un negocio ruinoso. Dijo Rafael Correa, que es un hombre sabio: “Dentro de cierto plazo, el precio del petróleo irá para doscientos dólares el barril”.

(Es el muchacho de clase media alta que se formó en universidades norteamericanas donde se enseña cómo crucificar a los países. El recetario para Ecuador era muy concreto: secesionar Guayaquil de Ecuador para clausurar la salida del río Amazonas al océano Pacífico de un canal que posibilitaría, una vez hecho, la unión de Suramérica, su industrialización. Mientras más sólida la separación, más sólido el poder norteamericano. Necesario también entregar a Estados Unidos el puerto de aguas profundas de Manta, también privatizar el agua de beber para tener al país bien amarrado, que no se mueva. Y, por supuesto, endeudar a Ecuador con el FMI. Imagino la crisis existencial del joven, el dormitorio de universidad donde decidió entregarse en un acto de amor a aquellos indios que caminan en su país. No necesitaba ponerles encima la colcha de la miseria para vivir en un apartamento bueno. Todo esto lo sentí en un evento de ecuatorianos en la plaza Pérez Bonalde, viendo la ropa que era moda aquí en los años sesenta, escuchando “Mi muchachita, no me dejes morir…/… dormía tranquila la barriada”, canciones que Correa cantó ante Fidel, acompañado de guitarra).

En sí, el negocio del petróleo de esquisto es ruinoso, pero vale la pena para los Estados Unidos si se saca a Maduro y se coloca en el poder a un presidentico que privatice Pdvsa, que entregue la Faja Petrolífera del Orinoco y el Arco Minero. Para ponerle la mano a eso, puede hacerse cualquier sacrificio. Después subirían los precios, pero los dólares no serían para los venezolanos, y los niños de aquí se criarían sin alimentos y sin Canaimitas, señoras. Y los viejos no recibirían pensión, y los hombres y mujeres vivirían mal para siempre.

Pero si no se puede sacar a Maduro ni con referéndum ni con golpe, si en última instancia entraría Aristóbulo, si no funcionó CNN y no funcionó El País, si no funcionó lo de Almagro, si, en síntesis, se cierra la ventana de oportunidades, los Estados Unidos tienen que cambiar la estrategia, como la cambiaron con Cuba.

Y envían a Shanon. Si no se apura lo va a agarrar la subida de los precios del petróleo fuera de base.

(Nota: debo la invención del sabio vocablo Mas-duro al pana Antonio Paolini, directivo de cultura de la Faja Petrolera Hugo Chávez). 

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