Opinión

Llenar un vacío

“Vengo a llenar un vacío”, dice Cinthya Machado Zuloaga y toma asiento en su silla en el cafetín del Centro Comercial San Ignacio, donde siempre es admirada y querida y soñada y otra vez admirada

“Vengo a llenar un vacío”, dice Cinthya Machado Zuloaga y toma asiento en su silla en el cafetín del Centro Comercial San Ignacio, donde siempre es admirada y querida y soñada y otra vez admirada.

Arranca diciendo: “Ya no se puede creer en nadie. Cuando todos los líderes, o mejor dicho, los bate quebrados, de la oposición, estaban en mi casa compartiendo con mi padre y explicándole que ‘la derrota del chavismo en estas elecciones primarias no la brinca ni Ismael García con su mejor salto’, le decían, y cuando empezaron a llegar los videos y la gente buscando mesas para votar, empezamos a mirarnos todos sin saber qué decir. Cuando alguien dijo que estaban buscando mesas para votar, mi padre intentó hacer un chiste que no le quedó bien, porque dijo: ‘La única mesa que no buscaban era la mesa de la unidad, porque los van a estafar, o mejor dicho, porque no existe’, y allí, otra vez, comenzamos a mirarnos con ganas de llorar, pero no lo hicimos porque todavía nos queda una gota de dignidad”.

El mesonero se acerca gritando u-a-u-a-u-a y se calla cuando Cinthya levanta su cara tan linda y lo paraliza con esos ojazos, y el hombre se tambalea, pero logra dejar sobre la mesa la botellita de agua Evian y el café negro, y se marcha hablando solo: “Dios mío, por qué la belleza me hace tanto daño”.

Y dice Cinthya: “El más cómico era el secretario general de la MUD, que decía: “En las mesas del Country Club no hay nadie votando, que tomen fotos y las envíen por Twitter para ver si esa gente deja de salir a votar”. Es tan cómico ese señor que por lo visto, cuando dieron las cifras de más de tres millones de votos, le salieron pelos en la cabeza. Mi padre, ante tanto desbarrancadero dijo: “Ojalá no nos llame ahorita Felipe González, porque yo no me atrevo a atenderlo, pero les digo una cosa compañeros, esto ha demostrado que en el país hay un vacío en la oposición, o mejor dicho, no hay oposición, y además, no sabemos cómo llenar ese vacío, porque ya no tenemos con quién, no tenemos ni siquiera mujeres para nombrarlas candidatas a diputadas, así, amigos, que lo mejor es ser sinceros…” Y mi padre se puso a llorar que daba pena”.

Y para terminar me dice Cinthya: “Tú no tienes idea, Roberto, lo que cuesta llenar un vacío como ese”.

@robertomalaver

/N.A

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