La subversión de Luis Britto García en Rajatabla

A PARTIR DE ESTE NÚMERO ÉPALE CCS COMIENZA A OFRECER POR ENTREGAS UNA OBRA DE CARÁCTER HISTÓRICO CUYO TONO CONTESTATARIO RESULTARÁ ENTRAÑABLE A LOS MÁS JÓVENES. RAÚL CAZAL NOS OFRECE LAS CLAVES DE SU VITALIDAD NARRATIVA
Hay libros que son muchos y a la vez uno solo. Rajatabla de Luis Britto García hace honor a esa sentencia borgiana que se incrustó en el panorama de la literatura venezolana “sin ambages, abruptamente, de modo claro y sin atenuantes”, como refiere el significado del título del libro en cuestión en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
A la crítica literaria nacional le ha costado encasillarla. La consideró una novela, puesto que todos los textos guardaban referencias entre sí e hicieron caso omiso de que el libro obtuviera el premio Casa de las Américas 1970 en la mención cuentos; la estudió como “narrativa de la violencia” porque fue escrita en la década de los 60 y en algunos relatos está presente la subversión; la catalogó “desde una vertiente satírica de enfoque crítico, humorístico de la realidad venezolana”, como expresa Elvira Macht de Vera en su ponencia “La temática en el cuento venezolano”; y también “de tendencia experimental” en algunos de sus textos, apunta Luis Barrera Linares.
La lectura que actualmente podamos hacer de Rajatabla es un guiño al lector, a que sea cómplice de los juegos que propone el autor y en la toma de conciencia de la realidad. Quizá porque no fue escrito para escritores, ni para una élite literaria, fue incomprendido por los hacedores de la escritura que también fungían como críticos en los periódicos de la época. Estas fueron algunas de las disímiles opiniones:
“Britto García ha escrito un texto aislado, distinto, sin antecedentes ni contactos con otros libros de la actual narrativa venezolana” (Alicia Segal); “En su conjunto Rajatabla escapa a cualquier intento convencional de clasificación porque abarca un imposible, una cuarta dimensión en su afán de apuntarle en plena cara a la esquiva realidad” (Antonio Benítez Rojo); “Luis Britto García ha incorporado a nuestra ficción una actitud personal (…) Rajatabla es un libro compuesto sin la ‘afectación’ con que una mayoría de nuestros escritores componen literatura” (R. J. Lovera De-Sola); “… el género indefinible de Britto García” (José Ramón Medida).
Las citas fueron tomadas de la investigación de Eva Klein, “Rajatabla en el proceso de la renovación de la narrativa venezolana del sesenta”, en donde expone que el “hecho de que el lector tenga literalmente que reconstruir el texto para acceder a su significado es el resultado de una estructura literaria que respeta [al lector] y confía en su capacidad de explicarse el mundo sin la necesidad de un narrador que lo lleve de la mano y lo guíe.”
La investigadora reflexiona que esa estrategia del autor también generó “múltiples equívocos y malentendidos” y, dentro de la enumeración de opiniones, hace referencia a la reseña del escritor José Balza: “Rajatabla es un libro excesivo, 67 relatos demás: repeticiones, torpezas, tonterías definitivas…”. Klein considera arbitraria la opinión de Balza, porque “sin dar razones, rescata seis relatos y juzga el resto como excesivo y tonto”.
Luis Britto García fue un subversivo en la literatura venezolana. Trastocó lúdicamente la realidad con la palabra en Rajatabla y junto con su primera novela, Vela de armas, que se publica el mismo año, conforman el cimiento de su obra posterior. Los temas luego serán retomados en novela con Abrapalabra (premio Casa de las Américas 1979), en teatro con El Tirano Aguirre o la conquista de El Dorado (1974), pero sobre todo en la vasta obra ensayística sobre el discurso político, con especial énfasis en las contraculturas.
“Rajatabla era un intento de entender al país, y aún más de entender Latinoamérica, porque a mí me da la impresión de que tanto Venezuela como América Latina es un ser que todavía está en el encuentro de su conciencia, al cual todavía le falta encontrarla”, reflexiona Britto García en entrevista con Javier Lasarte en la década final del siglo XX.
Recientemente el ensayista José Ángel De León González expuso, con su ponencia “Orgía, utopía, desolación, revolución y dicción: leer y conocer a Luis Britto”, que Rajatabla “no se trata de narraciones que tengan como finalidad la pintura realista de una sociedad, sino la toma de conciencia de esa realidad que queda fuera de las páginas, porque estas están ocupadas por la fantasía”.
Las ediciones fueron primero internacionales y las repercusiones de la admiración por la propuesta estética hizo que un grupo de teatro nacional tome Rajatabla por nombre y se presente por primera vez con una obra de Britto García: Venezuela tuya (1971). “El presidente amaneció de buen humor” es reproducido porque retrata humorísticamente lo que puede sucederle a un mandatario que “no consulta con extranjeros porque para eso es soberano”; y el relato “Helena”, con que inicia el libro, la cineasta Haydee Ascanio lo lleva al cine en formato de cortometraje (1978).
Innumerables son los premios que ha recibido Luis Britto García, entre ellos el Nacional de Literatura 2002, de los que se mantiene distante porque, más allá de los premios y distinciones, busca que las conciencias se rebelen… a rajatabla.

Freddy Fernández
@filoyborde
__________
Filo y borde
UNA ESPAÑA RETRÓGRADA, elitesca y brutal. Sospecho que es culpa de las editoriales transnacionales de España, que fueron quienes presionaron para que se aprobara la ley conocida como Ley Lasalle, la nueva normativa española derivada de la reforma la Ley de Propiedad Intelectual del Reino que entró en vigencia el pasado 1° de enero y que de inmediato suscitó el cierre de los servicios para España de Google News y Ubuntu, entre otros.
La ley aprobada por el gobierno del autodenominado Partido Popular (PP) —hermano de causa de Primero Justicia y de Voluntad Popular— obliga a las páginas de internet a pagar y “obliga” a las publicaciones españolas a cobrar una remuneración a servicios como Google News por la reproducción de sus materiales.
Por si fuera poco, esta reforma incluye el llamado canon de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), que obliga a las webs a pagar por links o enlaces a los medios, sean parte de la asociación o no, pues el cobro es también obligatorio.
El impacto es peor para aquellos sitios de internet en donde los usuarios son quienes colocan las noticias que provienen tanto de medios españoles como del mundo entero.
El efecto previsto es el de una disminución del tráfico en sitios registrados en España. Quienes agregaban contenidos y enlaces son afectados, pero también disminuye el número de visitas a quienes generan los contenidos, puesto que no hay otras páginas que le remitan visitantes.
La nueva norma ha provocado muchas críticas y pánico entre las webs españolas y registradas en España, pero cabe preguntarse si esta medida es tan idiota como para propiciar una emigración virtual masiva de sitios españoles hacia otros países que no estén regulados por la medida del PP.
De cualquier manera, resulta interesante el respeto estúpido con que tratan las empresas de noticias de todo el planeta a la medida española. Imaginen algo similar en Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador o Venezuela.
Nosotros no tenemos por qué actuar de la misma manera y podemos ser honestos y decir abiertamente que la Ley Lasalle es retrógrada, dictatorial, elitesca y brutal.



