Jefe de Estado denuncia guerra psicológica sobre el narcotráfico

En su programa Con Maduro+, el presidente Nicolás Maduro afirmó que Venezuela no enfrenta problemas de producción, alto consumo ni tráfico de drogas, en respuesta al relato que el gobierno de Estados Unidos ha construido en torno a su país. Enfatizó que “el problema de salud pública es de EE.UU.” y que, si no lo resuelven, “el problema es de ellos”.
Maduro se refirió a una reciente rueda de prensa de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien presentó cifras nacionales e internacionales que demuestran que Venezuela no aparece en las rutas del narcotráfico, como afirma Washington. Recordó que, desde 1999, los informes anuales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no mencionan a Venezuela como un país relevante en el tráfico de sustancias ilícitas.
El presidente también citó informes de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y la Unión Europea, que coinciden en que Venezuela es libre de cultivos y laboratorios de drogas. “Somos irrelevantes en el tema del narcotráfico”, aseguró. Resaltó que el 70% de la droga sale de puertos ecuatorianos, vinculando la situación con la oligarquía local, representada por Guillermo Lasso y Daniel Noboa, quien tiene lazos con EE.UU.
Maduro recordó que, durante la “era Guaidó”, se intentó imponer un modelo de narcotráfico en Venezuela, gracias a los vínculos del político con el narcoparamilitarismo colombiano. Cuestionó el papel de EE.UU. en la industria del narcotráfico, afirmando que el 85% de las ganancias se quedan en la banca estadounidense, a través de operaciones inmobiliarias y lavado de capitales.
Dirigiéndose al pueblo estadounidense, el presidente advirtió sobre la posibilidad de ser arrastrados a una guerra en Suramérica, reiterando que “el pueblo venezolano quiere paz, pero está dispuesto a defender su tierra hasta el último milímetro”.
Finalmente, en relación a la supuesta “narcolancha” que habría sido agredida en el Caribe, Maduro expresó que las versiones sobre el incidente han dejado mal parados a quienes lo anunciaron, sugiriendo que se trata de una escalada de guerra psicológica que el imperio estadounidense ha utilizado a lo largo de la historia. “No nos apresuremos, la verdad aparecerá”, concluyó.

