Japón quiere construir un láser en la luna apuntando hacia la tierra con robots

Japón es uno de los países más avanzados del mundo. Sus investigadores realizan grandes descubrimientos científicos todos los años y, probablemente, sus ingenieros piensen siempre un poco más allá… y en este caso de forma literal, ya que hablamos de un posible invento “espacial”.
Además de ser un país muy rico en cultura y tradiciones, pero a la vez súper avanzado tecnológicamente, Japón tiene un gran problema en comparación con otras potencias mundiales del planeta: su territorio. El archipiélago japonés, y lo abrupto de su terreno volcánico, provocan que Japón tenga grandes problemas para producir la energía que consume. Además, tras el accidente nuclear de Fukushima I, la construcción de grandes centrales nucleares se ha “detenido” en el país, siendo un recurso que muy pocos ciudadanos ven con buenos ojos. Por tanto, y con una demanda creciente en energía, desde hace ya mucho tiempo Japón importa gran parte de su energía.
Pero el país asiático, y todas sus empresas tecnológicas, evidentemente tienen la necesidad de explorar fuentes de energía que les permitan generar lo suficiente para autoabastecerse, siendo siempre una opción más económica que comprar la energía a otros países. La solución, según muchas empresas y tras el desastre nuclear de 2011, está en las energías alternativas. Ideas como aprovechar la energía del viento, o convertir las algas del mar en combustible, son ahora una realidad. Pero… ¿y si pensamos en llegar más lejos?
Una de las mejores fuentes de energía renovable en la actualidad es la energía solar, aunque existen algunas dificultades para aprovechar al 100% el poder del sol. Básicamente el sol tiene que brillar en el cielo, y en días con nubosidad o con tormenta, la cantidad de energía obtenida por medio de los paneles será muy baja. Por no hablar de la rotación de la tierra, lo que limita la cantidad de energía obtenida al día. ¿Cómo se puede aprovechar mucho mejor esta energía? Según una empresa japonesa, construyendo un láser con robots en la luna y apuntándolo hacia la tierra.
Tranquilos, no se trata del plan de una malévola corporación que busca esclavizar a la raza humana… o al menos eso esperamos. En realidad es un plan de los ingenieros de Shimizu Corporation, uno de los conglomerados más grandes y poderosos de la ingeniería japonesa. Y es que la Luna es el lugar alcanzable para el hombre que mejor trataría una instalación de energía solar: no hay que preocuparse por los patrones del clima, ya que no hay atmósfera, por lo que Shimizu Corporation está proponiendo construir un centro de energía solar masivo.
Este plan de ingeniería, que parece de ciencia ficción, lleva el nombre de “Anillo Lunar“. Y no, no se llama “anillo” ni es “masivo” por casualidad… en realidad se trataría de construir un cinturón de 400 kilómetros de ancho y que rodearía por completo nuestro satélite. Su extensión, por lo tanto, sería de más de 10.000 kilómetros de largo. Según los cálculos de Shimizu Corporation, sería capaz de generar al principio unos 13.000 teravatios de energía. Pero, por supuesto, la luna tiene sus propios retos.
Al no tener atmósfera, la Luna se convierte en el mejor lugar para situar una planta de energía solar, pero probablemente es el peor lugar para que una persona trabaje en grandes construcciones. Por este motivo la corporación japonesa no piensa en construir un soporte vital para un equipo de trabajadores, pues la respuesta este problema ya lo tienen en Japón: los robots. Shimizu Corporation utilizaría para la construcción del cinturón diferentes tipos de robots, además de aprovecharlos para la ansiada minería lunar y, de hecho, conseguir algunos de los materiales para la construcción.
Una vez que tenemos una planta de energía solar gigante en la Luna, la pregunta del millón… ¿cómo llevamos esa energía hasta la tierra? Obviamente no podemos conectar la luna con la tierra por medio de un cable, así que la respuesta nuevamente tenemos que buscarla en las últimas tecnologías. Shimizu asegura que la energía se podría convertir en microondas o rayos láser, que más tarde serían transmitidos hasta la Tierra, convirtiéndose nuevamente en nuestro planeta en energía aprovechable.
Esta idea, que tiene ya un cierto tiempo, ha sido muy bien recibida por los ingenieros de todo el mundo, pues es absolutamente respetuosa con el medio ambiente terrestre, además de producir cantidades ingentes de energía. Junto a la construcción, los conocimientos científicos obtenidos de la misma serían de un valor incalculable. El coste, eso sí, parece ser el principal punto negativo del proyecto. Muchos ingenieros aseguran que sería menos costoso y más eficiente invertir en la investigación de paneles solares más eficientes en la Tierra, y probablemente tengan razón. Llevar un panel solar a la luna tendría un coste de 1.000.000 de dólares, por lo que llevar todos los paneles necesarios costaría 118 trillones de dólares.
Shimizu asegura que es un proyecto factible y estaría listo para iniciarse en 2035.




