Ingrid Carmona: La estructura comunitaria y la participación fortalecen la resiliencia en Venezuela
La socióloga destacó la capacidad de la sociedad para organizarse en la gestión de riesgos y superar contingencias recientes

La resiliencia social en Venezuela se fundamenta en raíces históricas y en una sólida organización comunitaria que impulsa la reconstrucción colectiva ante escenarios adversos. De este modo lo afirmó la socióloga Ingrid Carmona durante una entrevista televisiva. Asimismo, la especialista resaltó que el tejido social del país posee herramientas participativas indispensables para superar momentos de dificultad y responder eficazmente a las emergencias.
Andamiaje jurídico y participación popular
Carmona explicó que la nación dispone de un marco legal estructurado para orientar la gestión de riesgos y la prevención. De hecho, la socióloga subrayó que el carácter protagónico de la sociedad permite que las comunidades acompañen activamente la creación de leyes en esta materia. Además, esta involucración directa fortalece la capacidad de respuesta de los ciudadanos y consolida una cultura preventiva articulada con las instituciones.
Atención inmediata y construcción desde el territorio
La experta valoró la acción oportuna del Estado frente a eventualidades climáticas o sísmicas, asegurando que la atención cercana contribuye a mitigar el impacto en la población. Específicamente, Carmona destacó que la democracia participativa permite diseñar políticas públicas desde las bases territoriales. En este sentido, los consejos comunales y salas de autogobierno elaboran mapas de riesgo para identificar zonas vulnerables y atender requerimientos locales.
Duelo colectivo y reconstrucción humana
La socióloga abordó las afectaciones generadas por los sismos registrados el pasado 24 de junio en el territorio nacional. De igual manera, Carmona reconoció las heridas emocionales en las comunidades, pero enfatizó que asumir el duelo de forma compartida potencia la capacidad de superación. Finalmente, la especialista concluyó que la resiliencia venezolana constituye un proceso profundamente humano, comunitario y transformador para el país.



