Cotufa

Algunas personas sienten un afecto tan especial por sus mascotas que prefieren hacer que personas especializadas las atiendan para brindarles mantenimiento, antes que hacerlo por sí mismas
Algunas personas sienten un afecto tan especial por sus mascotas que prefieren hacer que personas especializadas las atiendan para brindarles mantenimiento, antes que hacerlo por sí mismas. Ello ha permitido el florecimiento de decenas de negocios en la ciudad que se dedican al baño y afeitado de perros. En algunos lugares es difícil conseguir lugar un día sábado, por ejemplo. Ese fue el caso de Milagros, quien encomendó a los negociantes de Todo Pets el mantenimiento de su entrañable compañera, Cotufa, una perrita a quien la señora le tenía gran afecto.
A la hora acordada, los responsables de la tarea le entregaron a la mascota moribunda y unas pocas horas después murió en un centro veterinario con síntomas de hipotermia y de haber ingerido mucho líquido. Es difícil comprender el vacío de la pérdida de un animalito que se convierte en el acompañante de una persona. Mucho más describir el sentimiento que es posible desarrollar hacia estos seres que retribuyen con una fidelidad inigualable nuestra hospitalidad. Por eso hay quienes desdeñan el impacto que puede ocasionar la muerte de una mascota que ha vivido años en el seno de una familia. Nuestra legislación actualmente solo regula la tenencia que sobre estos seres vivos deben tener sus responsables. Como activista de protección animal he visto maltratos terribles, que se causan solo por placer a animales inofensivos. Gatos quemados, perros abaleados, algunos con cortes de armas u hojillas, son abandonados en las puertas de asociaciones que reciben animales de calle.
La concepción de los animales como objetos relaja la responsabilidad social acerca de su integridad y el respeto hacia estos. Un tribunal de Nueva Delhi reconoció el año pasado cinco “derechos fundamentales” de los animales. Y hace apenas una semana sentenció que enjaular un ave es un trato cruel que vulnera su derecho a la libertad. Variados estudios muestran cómo algunos criminales perdieron el respeto por la vida torturando o matando animales. Cerrar la puerta a este tipo de violencia debe contar con una ley que recoja que toda forma de vida merece respeto y nos evitará que algunos intenten, en un trance de dolor, tomar la justicia por su propia mano.
@gabrieladelmarp
/N.A





