Campaña #BringThemBack inunda Venezuela con 170 murales para exigir libertad de la pareja presidencial
Comunidades venezolanas denuncian mediante el arte urbano y tribunas populares la ilegalidad de la detención de la pareja presidencial, mientras el mandatario solicita formalmente el amparo de los Convenios de Ginebra

La ciudadanía venezolana ha activado una ofensiva comunicacional en todo el territorio nacional mediante la creación de 177 murales bajo la etiqueta #BringThemBack. Esta manifestación artística y política surge como protesta contra la detención del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores, ocurrida en Nueva York.
Desde el pasado 3 de enero, diversas organizaciones sociales han mantenido una agenda ininterrumpida de cine foros y tribunas antiimperialistas. Estas actividades tienen como objetivo denunciar lo que califican como un arresto arbitrario, fundamentado en acusaciones carentes de pruebas legales.
Los movimientos populares señalan que la incursión de la administración Trump representó una violación directa a la Carta de las Naciones Unidas. Asimismo, denuncian que la agresión militar de Estados Unidos provocó la pérdida de más de 100 vidas, afectando tanto a personal civil como a efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Además del saldo humano, se reportaron daños de gravedad en infraestructuras estratégicas para la defensa y la salud pública. Entre los inmuebles afectados figuran sedes del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), laboratorios del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y diversas zonas residenciales del país.
En este contexto, el jefe de Estado, Nicolás Maduro, informó que su estatus actual es el de prisionero de guerra. Debido a esta condición, el mandatario solicitó formalmente acogerse a las protecciones establecidas en los Convenios de Ginebra para salvaguardar sus derechos fundamentales y su integridad física.
Por otro lado, el Poder Popular mantiene un despliegue de resistencia activa en todos los estados del país. Los movimientos sociales ratificaron su cohesión y unidad frente a lo que describen como la agresión imperialista más severa registrada en la historia contemporánea de la nación.



