Mundial TachiraNacionalesTachira

Iglesia de Táchira aboga por la dignidad en el Santo Cristo

Miles de peregrinos se congregaron en La Grita, donde Monseñor Rivas instó a colocar el Bien Común sobre los intereses particulares.

En la celebración de los 416 años del Santo Cristo del Rostro Sereno de La Grita, la Iglesia tachirense congregó a miles de peregrinos en el Santuario Diocesano. De este modo, el clero hizo un llamado urgente al renacer de Venezuela, la defensa de la dignidad humana y el compromiso social.

Asimismo, Monseñor Lisandro Rivas Durán definió la festividad como un «Tabor andino» donde la devoción debe traducirse en acciones concretas. En este sentido, reflexionó sobre el misterio de la kénosis a la luz de Filipenses 2 y el dogma del Concilio de Calcedonia. La homilía subrayó que el Cristo Redentor no es una representación decorativa. Por el contrario, es la manifestación de Dios y hombre que vence a la muerte y exige no «pisotear al hermano».

Rostros dolientes y compromiso social

Por su parte, sustentándose en la doctrina expresada en la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, el obispo exhortó a combatir la despersonalización digital. Además, pidió identificar el Rostro Sereno en la geografía local. Este se refleja en el campesino trabajador y en el habitante empujador de la Panamericana Sur. De igual manera, se observa en la juventud, en profesionales y en los rostros dolientes de la frontera y de quienes padecen estragos por terremotos.

Por lo tanto, Monseñor Rivas instó a superar la fe puramente cultural para asumir un compromiso que transforme las estructuras sociales. «Visibilizar los rostros es contemplar el Cristo del Rostro Sereno identificándolo en esos rostros que hoy en Venezuela claman por la dignidad, por la libertad de quien se siente oprimido, olvidado, enfermo», declaró la autoridad eclesiástica. De esta forma, convocó a gobernantes y ciudadanos a colocar el Bien Común sobre intereses particulares.

Un mensaje de esperanza para Venezuela

Finalmente, al término de la Eucaristía, el obispo recordó que la misión del creyente continúa fuera del templo. «Venezuela necesita de todos, que reconstruyamos ese rostro alegre, esperanzador y resiliente. Que esa serenidad que emana de su rostro nos haga comunicar vida en abundancia para reconstruir a esa Venezuela que Dios tanto ama y pone hoy en nuestras manos», concluyó.

Articulos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button