Ingenieros aclaran sobre el uso del «anime» en edificaciones ante dudas por sismos
El especialista Humberto Rengel explica que este material funciona como relleno flexible en juntas de dilatación y no posee responsabilidad estructural.

En el marco de las recientes evaluaciones de infraestructura en el país, han surgido diversas interrogantes en la ciudadanía sobre los materiales visibles en las estructuras de los edificios. Para aportar claridad técnica, el ingeniero civil Humberto Rengel explicó detalladamente la función de las llamadas juntas de dilatación y desmitificó el uso del poliestireno expandido, conocido popularmente en el sector constructivo como «anime».
De acuerdo con el especialista, las juntas de dilatación son espacios que se dejan de manera intencional desde la etapa del diseño arquitectónico. Estas ranuras operan separando estructuralmente edificaciones adyacentes o diferentes secciones de un mismo inmueble. Su propósito principal es evitar que los bloques sean excesivamente esbeltos, permitiendo un margen de movimiento independiente entre ellos. De hecho, la existencia de estas juntas está estrictamente contemplada dentro de las normativas constructivas vigentes para garantizar un óptimo comportamiento sismorresistente frente a eventos telúricos.
Materiales flexibles sin carga estructural
Rengel precisó que estos espacios están rellenos de componentes elásticos diseñados para absorber los desplazamientos. Es allí donde el «anime» (EPS) o la espuma de poliuretano juegan un papel clave como moldes o aislantes térmicos, siendo posteriormente sellados con siliconas o masillas elásticas para proteger la estructura de filtraciones.
El ingeniero fue enfático al señalar que el «anime» se emplea en la ingeniería moderna con múltiples propósitos de aligeramiento, pero bajo ningún concepto tiene la responsabilidad de soportar cargas de servicio o tensiones sísmicas. Esa función recae exclusivamente sobre los elementos estructurales genuinos del sistema, tales como las columnas, los muros de corte y las vigas de concreto armado o acero. Comprender esta diferencia es vital para llevar tranquilidad a las comunidades y evitar alarmas innecesarias sobre la calidad de las viviendas multifamiliares en la actualidad.

