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Brote de sarampión en centro de ICE enciende alarmas por protocolos de higiene

La incertidumbre se apodera de 1,400 personas, incluyendo a 400 menores, tras el inicio de una cuarentena forzosa

La situación en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, Texas, ha llegado a un punto crítico tras la confirmación de infecciones de sarampión en sus instalaciones. Tras detectar los primeros casos el 30 de enero, las autoridades declararon una cuarentena inmediata que confina a 1.400 personas. Entre los afectados se encuentran 400 menores de edad, cuya salud corre peligro debido al hacinamiento y a una asistencia médica calificada como insuficiente por diversos sectores.

El congresista Joaquín Castro ha denunciado las deplorables condiciones del recinto, señalando deficiencias en la alimentación, aislamiento y costos excesivos de insumos básicos. Tras seguir de cerca casos como el del niño ecuatoriano Liam Conejo —recientemente liberado por orden judicial—, Castro afirmó que este brote es la prueba definitiva de que la instalación debe clausurarse de forma urgente para salvaguardar la integridad de las familias allí recluidas.

La comunidad médica ha manifestado una profunda preocupación ante la falta de protocolos sanitarios robustos por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En un entorno donde el distanciamiento social es inexistente, el riesgo de contagio es masivo. Especialistas como Lee Rogers, de la Universidad de Texas, han solicitado declarar la emergencia de salud pública, advirtiendo que los centros de detención funcionan como aceleradores de la enfermedad.

Riesgos de una gestión sanitaria opaca

Las críticas se centran en la lentitud de respuesta ante síntomas contagiosos y la falta de transparencia del centro. Según los CDC, el sarampión conlleva altas tasas de hospitalización y mortalidad infantil por complicaciones respiratorias. Rogers advirtió que una gestión ineficaz en Dilley podría saturar los servicios hospitalarios de las comunidades vecinas, transformando un brote interno en una crisis regional que afectaría a la población general.

Este incidente ocurre en un contexto de repunte del sarampión en Estados Unidos, impulsado por retóricas antivacunas que amenazan el estatus de «país libre de la enfermedad» que la nación ostentaba desde el año 2000. Texas se posiciona como el epicentro de esta crisis; solo en 2025, el estado registró más de 700 casos y lamentó fallecimientos infantiles relacionados con este virus.

En lo que va de 2026, la tendencia se mantiene al alza con 588 casos nacionales reportados. La combinación de políticas sanitarias debilitadas y una administración médica cuestionable en los centros de detención genera un escenario de alta peligrosidad para los migrantes. Mientras el virus se propaga, aumenta la presión ciudadana y política para que las autoridades intervengan o clausuren definitivamente el centro de Dilley.

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