Lavrov denuncia que EE. UU. busca el control estratégico del petróleo en Venezuela e Irán
El canciller ruso subrayó que Washington ha manifestado explícitamente su ambición de dominar la industria petrolera venezolana. Respecto a Irán, destacó la relevancia de sus vastas reservas y la importancia crítica del estrecho de Ormuz como enclave geoestratégico global

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, sostuvo este jueves que las recientes acciones militares de Estados Unidos contra Venezuela e Irán responden a una estrategia de apropiación energética admitida por la propia administración de Donald Trump. Según el canciller, tras la detención del mandatario venezolano Nicolás Maduro —acto que Moscú califica como un secuestro ilegal y una violación a la inmunidad diplomática— subyace el interés explícito de Washington por el crudo del país suramericano.
El jefe de la diplomacia rusa extendió su análisis hacia la situación en Irán, subrayando que las pretensiones estadounidenses también apuntan a las vastas reservas de la nación persa. Lavrov puntualizó que, a diferencia del caso venezolano, Irán posee una relevancia geoestratégica adicional debido al control del estrecho de Ormuz, un paso vital para la seguridad de las rutas petroleras globales. «Estoy convencido de que los estadounidenses buscan controlar esos flujos de suministro», añadió.
El «eje» de contención frente a la hegemonía de EE. UU.
Para Lavrov, la hostilidad de Washington no es aislada, sino que forma parte de una política de contención dirigida contra lo que Occidente denomina un «eje» de amenazas, integrado por Rusia, China, Irán y la República Popular Democrática de Corea. Según el alto funcionario, esta coalición de naciones representa el principal obstáculo para el mantenimiento de la hegemonía estadounidense a nivel geopolítico.
En cuanto a la creciente tensión entre Israel e Irán, Lavrov recordó que el Kremlin mantiene su disposición para actuar como mediador, tal como lo hizo durante las negociaciones del acuerdo nuclear de 2015. El canciller expresó su especial preocupación por la seguridad de las infraestructuras nucleares bajo supervisión del OIEA, advirtiendo que el uso de armamento de alta penetración contra dichas instalaciones podría desencadenar una catástrofe ambiental y humanitaria de escala global.
Finalmente, el diplomático instó al restablecimiento del sentido común para evitar una confrontación que Moscú considera evitable a través de la vía diplomática y los «buenos oficios» de la comunidad internacional.



