Rusia demanda a EE. UU. detalles sobre el «arma secreta» detectada en la agresión a Venezuela
El Kremlin instó a Donald Trump a detallar el alcance de la tecnología bélica empleada el pasado 3 de enero, tras reportes sobre dispositivos sónicos que causaron graves daños a la población civil y militar

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, exhortó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a ofrecer una explicación exhaustiva sobre la «tecnología secreta» utilizada durante la operación militar en Venezuela el pasado 3 de enero. Según Peskov, los servicios de inteligencia rusos han iniciado un análisis técnico de las recientes declaraciones del mandatario estadounidense en el Foro de Davos, donde este alardeó de poseer armamento inédito capaz de neutralizar los sistemas de defensa venezolanos.
La preocupación de Moscú se intensificó tras los informes sobre el presunto despliegue de un «cañón sónico». Esta versión cobra fuerza tras las declaraciones de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien admitió que el uso de dichos dispositivos provocó cuadros clínicos severos en los efectivos venezolanos, incluyendo hemorragias nasales y gástricas.
La diplomacia rusa calificó la agresión como un asalto directo al derecho internacional, vinculándola con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores. El saldo de la incursión militar fue trágico, registrándose más de un centenar de víctimas fatales, entre ciudadanos civiles y personal militar, en lo que se considera una violación flagrante a la soberanía del país sudamericano.
En este contexto, Rusia ratificó su solidaridad con Venezuela y expresó su respaldo institucional a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. A esta postura se han sumado aliados estratégicos como Irán y China, quienes exigen la liberación inmediata de los líderes detenidos y rechazan cualquier forma de intervencionismo extranjero en la región.
Analistas internacionales advierten que la exhibición de este poderío bélico experimental no solo vulnera la integridad territorial de Venezuela, sino que desestabiliza el equilibrio de seguridad global. Rusia ha sido enfática al señalar que la introducción de armamento no convencional en conflictos regionales busca imponer un modelo militarista que desafía las normativas jurídicas internacionales vigentes.


