Sheinbaum demanda mayor protagonismo de la ONU ante agresiones de EE. UU. a Venezuela

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, enfatizó la necesidad de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) asuma un papel más significativo en respuesta a las amenazas y agresiones de Estados Unidos contra Venezuela. Durante su conferencia de prensa matutina habitual, Sheinbaum declaró: “Como hemos dicho, Naciones Unidas tiene que tomar un papel mucho más protagónico en estos casos”.
Sus comentarios surgieron al ser cuestionada sobre la posibilidad de convocar a la región para brindar apoyo a Venezuela. La mandataria destacó que el gobierno venezolano ha sido calificado como una organización terrorista por Washington, que ha intensificado su presencia militar en el Caribe y el Pacífico desde agosto del año pasado. Este despliegue ha resultado en más de un centenar de muertes, debido a bombardeos a embarcaciones pequeñas y el asalto a dos tanqueros petroleros en las costas del país sudamericano.
“No estamos de acuerdo con las intervenciones y menos militares; esa es la Constitución de nuestro país y es lo que vamos a seguir defendiendo”, reiteró la presidenta mexicana, reafirmando su postura pacifista.
Recientemente, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró una sesión de emergencia para abordar la creciente agresión de EE. UU. hacia Venezuela. Las acciones discutidas incluyen un bloqueo naval y amenazas de uso de la fuerza. Desde Caracas, esta reunión fue considerada una victoria diplomática, al evidenciar que ningún país, ni siquiera los aliados de EE. UU., apoyó la utilización o amenaza de la fuerza contra Venezuela.
Washington ha señalado al presidente Nicolás Maduro, sin pruebas concretas, de liderar un supuesto cártel del narcotráfico, cuya existencia no ha sido respaldada por organismos internacionales de lucha contra el tráfico de drogas. Maduro ha calificado las maniobras de la Casa Blanca como una campaña de desprestigio, diseñada para justificar agresiones. Asimismo, ha alertado que el objetivo real de EE. UU. es un cambio de régimen para apoderarse de las vastas riquezas petroleras y gasíferas de Venezuela.
La postura de Sheinbaum refleja la creciente preocupación en América Latina por la estabilidad y la soberanía de la región frente a las intervenciones externas.



