Presidente Petro exige a EE. UU. la liberación del Presidente Nicolás Maduro
Jefe de Estado colombiano critica el asalto estadounidense y defiende la soberanía venezolana en medio de la crisis

En un contundente pronunciamiento desde Bogotá, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, exigió este martes que Estados Unidos devuelva al presidente Nicolás Maduro a Venezuela, tras el ataque militar que tuvo lugar el pasado 3 de enero. Durante este incidente, Maduro y la primera dama, Cilia Flores, fueron secuestrados, lo que ha generado una ola de condenas y manifestaciones de solidaridad a nivel internacional.
Petro subrayó que el bombardeo a Caracas, la patria de Simón Bolívar, no solo es un acto dirigido contra Maduro, sino un ataque a la nación venezolana en su conjunto. “América Latina tiene una concepción de justicia diferente a la de la tradición anglosajona y europea”, afirmó el mandatario, resaltando la necesidad de una respuesta regional ante la agresión.
El ataque de EE. UU. se llevó a cabo en varias localidades de Venezuela, incluyendo zonas civiles y militares, y culminó con la detención ilegal de la pareja presidencial. Posteriormente, Maduro y Flores fueron trasladados a un tribunal federal en Manhattan, donde se declararon inocentes de los cargos en su contra, describiendo su situación como la de prisioneros de guerra.
La comunidad internacional ha expresado su apoyo a Venezuela, con países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU denunciando la violación de normas del derecho internacional por parte de EE. UU. El secretario general de la ONU, António Guterres, también hizo eco de estas preocupaciones, destacando la vulneración de principios fundamentales en la operación militar.
En respuesta a la ausencia temporal de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela designó a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Mientras tanto, el pueblo venezolano se mantiene movilizado, exigiendo la liberación de su presidente y su esposa, y manifestando su firme rechazo a la intervención estadounidense. La situación sigue generando tensiones en la región y plantea interrogantes sobre el futuro político de Venezuela.



