Kilmar Ábrego denuncia torturas en megacárcel salvadoreña tras deportación errónea

Desde su regreso a EE.UU., donde enfrenta acusaciones de tráfico de migrantes, Ábrego ha denunciado haber sido víctima de torturas físicas y psicológicas. Según sus declaraciones, fue sometido a palizas severas y privación del sueño, así como a tortura psicológica que lo dejó profundamente afectado. Durante su encarcelamiento, fue obligado a permanecer despierto durante largas horas y golpeado por funcionarios del centro.
Los abogados de Ábrego han presentado una demanda ante un tribunal federal en Maryland, solicitando que se considere el maltrato y la tortura que sufrió en el Cecot. En los documentos judiciales se detalla que el joven fue forzado a arrodillarse durante toda la noche junto a otros 20 reclusos, sufriendo golpes si caían debido al agotamiento. Además, se le negó el acceso al baño, lo que resultó en condiciones inhumanas.
La esposa de Kilmar, Jennifer Vásquez Sura, es quien ha interpuesto la demanda contra el gobierno federal tras conocer las condiciones inaceptables en las que se encontraba su esposo. A pesar de un fallo previo que prohibía su deportación por riesgo a ser víctima de pandillas locales, la administración Trump ha solicitado desestimar la demanda argumentando que Ábrego ya ha sido devuelto a EE.UU.
Este caso pone de manifiesto las serias preocupaciones sobre los derechos humanos en el sistema penitenciario salvadoreño y plantea interrogantes sobre la política migratoria actual.



