Argentina oficializa su salida de la OMS, generando preocupación internacional por la salud pública
La decisión del Gobierno de Milei plantea desafíos para la seguridad sanitaria y la cooperación regional

Argentina ha formalizado su salida definitiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cumpliendo con el preaviso de un año presentado por el Ejecutivo de Javier Milei ante las Naciones Unidas en marzo de 2025. Esta decisión ha suscitado preocupación en la sede del organismo en Ginebra, donde su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió sobre las implicaciones de esta ruptura inusual en la región.
“Considero que la salida de Argentina de la OMS es, en realidad, una pérdida para la misma Argentina y para el resto del mundo”, declaró Ghebreyesus en una reciente conferencia de prensa. El director general subrayó que los desafíos sanitarios del siglo XXI no conocen fronteras y que la seguridad epidemiológica requiere un enfoque coordinado. Al apartarse de la red de vigilancia y apoyo técnico de la OMS, Argentina se vuelve “menos segura” ante futuras amenazas biológicas o pandemias.
La decisión de Buenos Aires no es un hecho aislado, sino el resultado de un proceso marcado por un discurso de confrontación hacia los organismos multilaterales. Desde febrero de 2025, el portavoz presidencial y el canciller habían anticipado que Argentina no permitiría que instituciones internacionales “intervinieran en su soberanía”. Este giro se alinea con la postura adoptada por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, que también se retiró de la OMS.
Las repercusiones de esta salida son significativas. Argentina pierde acceso a fondos rotatorios que facilitan la compra de vacunas e insumos médicos a precios preferenciales, así como a la red de Centros Colaboradores, que comparten investigaciones sobre enfermedades emergentes. Sin embargo, el Gobierno sostiene que esta medida otorga “mayor flexibilidad” para implementar políticas adaptadas a la realidad nacional. E
l ministro de Salud, Mario Lugones, afirmó que la decisión prioriza la salud de los argentinos y que se buscará fortalecer la cooperación a través de acuerdos bilaterales, manteniendo su permanencia estratégica en la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Sin embargo, Tedros advirtió que si Argentina enfrenta problemas con la OMS, también los tendrá con la OPS, lo que podría complicar su integración en programas regionales de inmunización y control de brotes. La salida de Argentina de la OMS plantea un desafío directo al modelo de gobernanza sanitaria establecido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y provoca un debate sobre el futuro de la cooperación en salud en América Latina.



