Cese de Operación Metro Surge en Minnesota genera reacciones encontradas y críticas
Tom Homan anuncia el fin de la ofensiva, pero movimientos sociales exigen rendición de cuentas por abusos

El “zar de la frontera”, Tom Homan, anunció este jueves el cese oficial de la Operación Metro Surge en Minnesota, después de tres meses de intensas intervenciones que transformaron el estado. Durante una rueda de prensa en el Edificio Federal Bishop Henry Whipple, Homan confirmó que el presidente Donald Trump acordó finalizar el despliegue extraordinario de agentes federales, iniciando un retiro progresivo de efectivos que se espera concluya la próxima semana.
Homan justificó esta decisión al señalar que se logró una coordinación “sin precedentes” con las agencias policiales locales, lo que ha permitido trasladar las detenciones a las cárceles en lugar de realizarlas en las calles. Aseguró que Minnesota es ahora un lugar “más seguro” tras el arresto de miles de personas, incluidos presuntos criminales peligrosos. Sin embargo, este repliegue se produce en un clima de alta tensión política y críticas por el costo humano de la intervención federal en un estado gobernado por demócratas.
La retirada de las tropas federales llega a pocos meses de las elecciones de medio término, donde el manejo de la política migratoria será clave. La administración Trump enfrenta un significativo desgaste, especialmente tras incidentes violentos durante el operativo, que resultaron en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales. Movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos han recibido el anuncio con escepticismo, calificando el retiro como una “pausa estratégica” más que un cambio real en la política de deportaciones masivas.
Activistas denuncian que, aunque los agentes federales se retiren, la persecución continúa a través de la colaboración con policías locales y nuevas tecnologías de vigilancia. Con la consigna de que la lucha continuará hasta desmantelar las estructuras que permiten abusos migratorios, los grupos civiles exigen investigaciones independientes sobre el actuar de la unidad Økokrim y el ICE.
La sombra de la violencia ejercida durante la operación persiste, dejando una huella de desprotección legal que no se soluciona solo con el cese de operaciones. La exigencia por justicia y el respeto a los derechos de todos los residentes, sin importar su estatus, sigue siendo un clamor en las calles de Minneapolis.



