Trump amenaza con derribar aviones venezolanos en acto de piratería aérea

En un nuevo episodio de agresión y violación del derecho internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este viernes 5 de septiembre con derribar cualquier avión venezolano que defienda su soberanía. Esta declaración se considera un claro acto de piratería aérea, que busca reafirmar la autoproclamada condición de EE. UU. como «policía del mundo».
Durante una rueda de prensa, Trump autorizó al presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, a «actuar como quiera» si Venezuela decide sobrevolar las zonas de seguridad estadounidenses. Caine respondió afirmativamente, lo que demuestra la disposición del gobierno estadounidense a llevar a cabo acciones militares contra Venezuela. “Si nos ponen en una situación peligrosa, serán derribados”, advirtió Trump, intensificando la retórica belicista de su administración.
Esta amenaza se produce en un contexto donde el Pentágono alega que aviones venezolanos sobrevolaron cerca de un buque de la Armada estadounidense. Además, se ha revivido la narrativa de que EE. UU. destruyó una lancha que supuestamente transportaba droga desde Venezuela, afirmando que 11 personas murieron en el ataque. Sin embargo, esta versión es cuestionada por muchos como una manipulación de la realidad, utilizando incluso inteligencia artificial para justificar acciones injerencistas.
La comunidad internacional observa con preocupación este tipo de declaraciones y acciones, que no solo amenazan la soberanía de Venezuela, sino que también representan un riesgo para la paz en la región. La utilización de imágenes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en un video antiguo por parte de medios estadounidenses ha sido criticada como parte de una estrategia de desinformación para sostener esta narrativa bélica.
En este contexto, es fundamental que la soberanía de los países sea respetada y que se busquen soluciones pacíficas a las tensiones internacionales, en lugar de recurrir a la amenaza y la violencia. La comunidad global debe estar alerta ante estas acciones que pueden escalar en conflictos mayores.




