Opinión

Peligros del imperio /Roberto Hernández Montoya

Pero no proso aquí esos peligros vulgares sino otros más sutiles y oblicuos y por eso mismo más destructivos porque muchos son obra nuestra

Lo hemos afrontado todo, salvo los bombardeos “humanitarios” de Obama y las invasiones del planeta entero, que el Pentágono percibe como lo radicalmente invadible y por eso siempre tienen pendiente una invasión más, Somalia, Taiwán, Corea del Norte…

Pero no proso aquí esos peligros vulgares sino otros más sutiles y oblicuos y por eso mismo más destructivos porque muchos son obra nuestra.

El Imperio se está cayendo y eso lo hace más peligroso porque amenaza todo al sentirse amenazado por todo. No tolera lo diferente porque la diversidad es para él un irrespeto porque todo tiene que ser monótono, igualdad sin justicia, sin socialismo.

Si no eres blanco y varón eres insolente porque eres indígena, negro y/o mujer. En ese caso tu única opción pasable es someterte incondicionalmente al Centro del Todo, que es el Imperio mesmo. Para eso tienes que perder toda dignidad y sentido de tu dasein, de tu “ser ahí”, es decir, de tu propia “existencia”. Tienes que doblegarte hasta ser un mero remedo del Imperio, un apéndice de ese eje vertical, en que solo tiene sentido lo que está arriba porque tiene algo abajo.

De ahí les viene la ansiedad de que nos invadan ya ya ya.

El Imperio nos tiene que invadir para ampararnos del salvajismo que pretende tener dignidad. Por eso la mujer no tiene otra opción que someterse a un hombre: él arriba activo, ella abajo pasiva. Y si eres de una “raza” no blanca tienes que proceder como la mujer: instalarte debajo, incondicionalmente sometida.

Esa es la geometría imperial y por eso le es imposible entender su derrota. Solo la percibe como depresión.

“Venezuela se arregló” significa que nos jodimos, que no hay futuro, que hay que “irse demasiado”, porque una Venezuela recuperada es invivible porque no hay arriba ni hay abajo, o sea, no hay espacio para desarrollarse, porque triunfar es siempre derrotar a alguien, suma cero.

Si no puedes derrotar a alguien porque hay equidad entonces no tienes vida y hay que irse demasiado y vituperar a quien se queda en esta “pesadilla”.

Si el Imperio no puede o no nos quiere invadir es porque nos abandonó. Irse demasiado es autoinvadirse. Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Si el Imperio no nos viene, nos vamos al Imperio.

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