Irán reafirma su firme determinación de proteger su soberanía ante amenazas externas

En un mensaje de firmeza soberana, el Ministro de Defensa de Irán, Aziz Nasirzadeh, reafirmó este martes la inquebrantable determinación de la República Islámica de proteger su territorio y paz interna frente a las crecientes amenazas de potencias extranjeras.
Durante su intervención, recogida por la agencia IRNA, Nasirzadeh fue claro al advertir que el país no tolerará incursiones ni ataques en suelo iraní. El alto mando militar enfatizó que las Fuerzas Armadas están preparadas para actuar con una firmeza sin precedentes ante cualquier intento de desestabilización externa.
El ministro sentenció que, de materializarse las amenazas, la defensa nacional se ejercerá con todas las fuerzas disponibles hasta las últimas consecuencias, asegurando que la respuesta será sumamente dolorosa para los agresores. Nasirzadeh subrayó que Irán cuenta con capacidades estratégicas de carácter «sorpresa», diseñadas específicamente para contrarrestar y neutralizar amenazas de alta complejidad.
Esta advertencia surge como respuesta directa a las recientes declaraciones de hostilidad provenientes de Washington, dejando claro que nadie podrá vulnerar la integridad de la nación persa sin enfrentar severas repercusiones. El Gobierno iraní ha identificado las tensiones y protestas internas como un escenario instrumentalizado desde el exterior bajo el esquema de una «guerra blanda». Teherán acusa a las administraciones de Estados Unidos e Israel de intentar perturbar la paz social para socavar la soberanía nacional.
Ante las amenazas de intervención militar por parte del presidente Donald Trump y reportes sobre estrategias de apoyo a la desestabilización, Irán ha reafirmado que no permitirá injerencias en sus asuntos internos. La prioridad absoluta de la República Islámica es la preservación de la seguridad nacional y la estabilidad de sus ciudadanos. La cúpula de defensa ha blindado su postura oficial: no habrá concesiones ni espacio para la duda frente a potencias que busquen establecer precedentes de intervención. Cualquier intento de violar las fronteras o el orden interno será interpretado como un acto de agresión directa, que encontrará una respuesta inmediata, soberana y definitiva por parte de las Fuerzas Armadas.




